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Benedicto XVI centra su homilía en exaltar la cruz como signo cristiano por excelencia y como fuente para la paz, la salvación y la superación de los conflictos y necesidades, y pide a los católicos y a los cristianos que no abandone jamás ni Chipre ni Tierra Santa
Benedicto XVI pidió hoy a los cristianos que no abandonen Oriente Medio a pesar de las tensiones religiosas y étnicas que vive la zona y aseguró que el mundo "necesita" la cruz, "el símbolo más elocuente de esperanza que el mundo haya visto jamás". El Pontífice hizo estas manifestaciones en la misa que ofició hoy en la iglesia de la Santa Cruz, de Nicosia, en la que dijo que su corazón y pensamiento estaba en Oriente Medio, donde los cristianos son minoría, sufren dificultades por tensiones religiosas y étnicas, muchas familias han decidido marcharse y muchos sacerdotes piensan hacer lo mismo. El Papa les exhortó a quedarse, señalando que es un signo extraordinario de esperanza, "ya que la presencia es la manifestación elocuente del Evangelio de la paz, del inquebrantable compromiso de la Iglesia en favor del diálogo, la reconciliación y la aceptación amorosa del prójimo". Benedicto XVI pidió que se apoye a los cristianos en Oriente
Las iglesias católicas en toda Tierra Santa forman una maraña de pequeñas comunidades, que sólo llegan al 1,8 por ciento de la población, según datos del Vaticano, que viven en países de mayoría musulmana y judía. En su primera misa con los católicos chipriotas, el Papa centró su homilía en la cruz y dijo que, aunque pueda parecer extraño que los cristianos veneren un instrumento de tortura, un signo de sufrimiento y derrota, "la cruz muestra la completa transformación, la victoria definitiva del amor de Dios sobre todos los males del mundo". "El mundo necesita la cruz. No es un símbolo privado de devoción, no es un distintivo de pertenencia a un grupo de la sociedad y su significado no tiene nada que ver con la imposición forzada de un credo o una filosofía. Habla de esperanza, de amor, de la victoria de la no violencia sobre la opresión", afirmó el Papa. Benedicto XVI agregó que la cruz habla de Dios que ensalza a los humildes, da fuerza a los débiles, logra superar las divisiones y vence el odio con amor. "Un mundo sin cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el que la tortura y la brutalidad no tendrían límites, donde el débil sería subyugado y la codicia tendría la última palabra. La inhumanidad del hombre se mostraría de modo aún más horrible. Sólo la cruz puede poner fin a todo eso", aseguró.
Es una información de la Agencia EFE
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