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Significativamente, la primera celebración de Benedicto XVI en Chipre ha sido un encuenteo encuentro en un área arqueológica vinculada con San Pablo de Paphos. En ella, el Papa exhorta a redescubrir la rica herencia apostólica compartida por Oriente y Occidente y a superar las controversias del pasado, mirando a un futuro mejor
Viernes, 4 jun (RV).- Benedicto XVI ha participado en la celebración ecuménica que ha tenido lugar en la iglesia de Agia Kiriaki Chrysopolitissa, un lugar de culto ortodoxo que también está abierto a católicos y anglicanos desde 1987, gracias al actual arzobispo de Chipre, Su Beatitud Crysostomos II. En su discurso, marcadamente ecuménico, el Papa ha exhortado “a redescubrir la rica herencia apostólica compartida por Oriente y Occidente, y, mediante un diálogo paciente y sincero, encontrar los caminos para volver a acercarnos los unos a los otros, superando las controversias del pasado y mirando a un futuro mejor”.
Y en este proceso de reconciliación, el Santo Padre ha reconocido la gran contribución dada por la Iglesia en Chipre “puente entre Oriente y Occidente”. “El camino que conduce al objetivo de la plena comunión –ha subrayado el Pontífice- no será ciertamente escaso de dificultades, pero la iglesia Católica y la iglesia Ortodoxa de Chipre están comprometidas en avanzar en el camino de diálogo y de la cooperación fraterna”. “Que el Espíritu Santo pueda iluminar nuestras mentes y robustecer nuestra determinación, para que juntos podamos llevar el mensaje de la salvación a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, los cuales están sedientos de aquella verdad que trae libertad autentica y salvación (cfr Jn 8,32), la verdad cuyo nombre es Jesucristo”. Además el Papa ha elogiado a esta Iglesia de Chipre, que “con razón puede estar orgullosa de la propia unión directa con la predicación de Pablo, Bernabé y Marcos y de la comunión en la fe apostólica”. Una comunión, real, si bien imperfecta, ha reconocido el Papa, que nos impulsa a superar nuestras divisiones y a luchar por reestablecer la plena unión visible”. En el mismo contexto Benedicto XVI ha recordado que todo cristiano, mediante el bautismo, está “reservado” para que lleve testimonio profético del Señor resucitado y de su evangelio de reconciliación, de misericordia y de paz. “En ese contexto, la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, que se reunirá en Roma en próximo mes de octubre, reflexionará sobre el papel vital de los cristianos en toda la región, los estimulará en su testimonio del Evangelio y los ayudara a promover mayor diálogo y cooperación entre cristianos en toda la región”.
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