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Es del 4 al 6 de junio y su razón
principal es la entrega del documento
de trabajo previo al Sínodo de los
Obispos sobre Medio Oriente,
que tendrá lugar en el Vaticano
del 10 al 24 de octubre próximo
Jesús de las Heras Muela 
El tercer
viaje internacional de Benedicto XVI en menos de tres meses (tras Malta
de los días 17 y 18 de abril, y Portugal del 11 al 14 de mayo) es la isla de
Chipre, un pequeño y complejo país del este del Mediterráneo, avanzadilla y
umbral de Tierra Santa. El periplo papal a Chipre será su decimosexta salida
internacional. En septiembre, del 16 al 19, irá a Gran Bretaña, en un viaje de
altísimo contenido y significado; y los días 6 y 7 de noviembre, regresará a
España con etapas en Santiago de Compostela, en pleno Año Santo Compostelano, y
en Barcelona, donde consagrará o dedicará litúrgicamente el templo expiatorio
de Sagrada Familia, extraordinaria obra de arte trazada a finales del siglo XIX
por el siervo de Dios Antoni Gaudí.
¿A qué va
Benedicto XVI a Chipre, cuáles son las claves, las razones de esta visita
apostólica, a una tierra de minoría católica muy minoritaria?
1.- El primer viaje en la historia
de un Papa a Chipre:
Benedicto XVI será, en efecto, el primer sucesor de San Pedro en visitar una
tierra estrechamente ligada con la predicación apostólica y la primera hora del
cristianismo.
En sus
ciento cuatro viajes apostólicos y cerca de ciento cincuenta países visitados, Juan
Pablo II no pudo incluir esta visita. Quizás estaba entonces demasiado
reciente la ocupación turca de un tercio de la isla, como luego diremos.
2.- El lanzamiento de un nuevo
Sínodo: El
objetivo central de este viaje es la entrega del “instrumentum laboris” (documento
de trabajo) de la Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los
Obispos, cuyo tema y lema es “La Iglesia Católica en Medio Oriente: comunión y
testimonio. La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una
sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre
ellos (Hechos de los Apóstoles 4, 32)”. La frase “Un solo corazón, una sola
alma” es precisamente el lema de la visita apostólica.
El Sínodo
tendrá lugar en el Vaticano del 10 al 24 de octubre. El Papa ya ha nombrado la
presidencia delegada, el relator y el secretario especial de la asamblea
sinodal. La entrega de parte del Papa del “instrumentum laboris” del Sínodo de
Medio Oriente está prevista para el
domingo día 6, en el transcurso de la misa que Benedicto XVI oficia en el
Palacio de los Deportes de Nicosia, la capital de la isla.
3.- La comunión y el testimonio,
una propuesta para la Iglesia en Chipre y en Oriente Medio: Según el jesuita Federico
Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, “desde Chipre,
no se puede dejar de mirar alrededor, no se puede dejar de orar y esperar por
un anuncio y un servicio del Evangelio que sea fuente de diálogo, de comunión
eclesial, de crecimiento humano y de paz para todos, en una región inmensamente
querida a todos los creyentes, pero aun atravesada por tantos sufrimientos y
divisiones”.
Y es que
–afirma también el portavoz papal y director de Radio Vaticana y del Centro
Televisivo Vaticano- “basta una mirada al mapa para entender que en la
región Chipre es un cruce estratégico, y por tanto también cultural y
espiritual, con una historia para nosotros estrechamente unida a aquella de la
Tierra Santa. Por allí pasaban las rutas de los peregrinos judíos y cristianos
hacia y desde Jerusalén, las rutas de los navegantes entre Oriente y Occidente,
entre Asia y Europa”.
Y ante toda
esta realidad, ante la actual situación chipriota de ser un país dividido, ante
el crecimiento de población no solo no católica sino también no cristiana
–especialmente musulmana-, la propuesta de la Iglesia, “ad intra”, la comunión
y testimonio (el un solo corazón, una sola alma, como reza el lema del viaje de
Benedicto XVI), y “ad extra”, la paz y la prosperidad (como el mismo Papa
afirmó ya el domingo 30 de mayo, en el rezo del Angelus) y la búsqueda de las
soluciones justas conducentes al bien común y al respeto del derecho.
4.- En
Chipre y en Medio Oriente ha de seguir habiendo espacio para los cristianos,
tierras que también son de ellos: A buen seguro que Benedicto XVI reiterará al respecto en
Chipre los contenidos de su Carta a los Católicos de Medio Oriente de diciembre
de 2006 y algunos de sus discursos de mayo de 2009 durante su peregrinación a
Tierra Santa. Las ideas fundamentales abundan en el derecho y en la necesidad
de que los cristianos –católicos para más señas- permanezcan en estos lugares y
no se vean obligados a la diáspora. 
Son asimismo precisos el interés,
el compromiso, la cercanía y la colaboración de toda la Iglesia y de todos los
católicos a favor de ellos y en ayuda y socorro de sus necesidades, y la
denuncia, si ha lugar, de cualquier situación de marginación e injusticia.
5.- Un viaje a una venerable
Iglesia apostólica: Escribe
también el padre Lombardi, que para
entender las razones de este viaje papal “basta leer el libro bíblico y
neotestamentario de los Hechos de los Apóstoles, el relato de los primeros
pasos del anuncio del Evangelio en el mundo después de la Resurrección de
Jesús. Chipre es mencionada al menos seis veces. Es de Chipre de donde proviene
Bernabé, uno de los primeros a unirse a la comunidad de los apóstoles en
Jerusalén. Chipre es la primera etapa – al mismo tiempo sufrida y fecunda - del
primer viaje misionero de Pablo, Bernabé y del futuro evangelista Marcos.
Bernabé regresa a evangelizar Chipre después de separarse de Pablo. En sus
viajes sucesivos Pablo pasa una y otra vez a lo largo de las costas de Chipre,
también en el viaje final que lo lleva a Malta y a Roma”.
Un año
después de la clausura del Año Paulino y al igual que aconteció con la visita a
Malta de hace mes y medio, Benedicto XVI quiere volver a recuperar el legado y
el ardor misioneros del apóstol de las gentes. Si los actuales tiempos y
circunstancias no son fáciles para la acción evangelizadora, tampoco, ni mucho
menos, lo fueron para San Pablo.
6.- Una visita pastoral a una
exigua y muy minoritaria Iglesia: Vinculada estrechamente –como queda dicho- con los
apóstoles Pablo y Bernabé y al evangelista Marcos, estratégico enclave
durante la época de las Cruzadas, tierra de historia y de presente convulsos,
en la actualidad poco más del tres por ciento de los ochocientos mil habitantes
del país son católicos: 25.000 personas, el 3,15% de la población chipriota.
Esta comunidad católica se halla en jurisdicción del Patriarcado Latino de
Jerusalén.
La Iglesia
católica chipriota está atendida por dos obispos, doce sacerdotes seculares,
dieciocho sacerdotes religiosos, otros dieciocho religiosos no sacerdotes y
cuarenta y dos religiosas. Hay tan solo un seminarista mayor.
La Iglesia
católica sirve dieciocho escuelas de educación infantil y primaria y otras
cuatro de educación secundaria, con 5.355 y 992 alumnos, respectivamente. Hay
asimismo trece parroquias, dos hospitales católicos, tres ambulatorios, una
casa de ancianos e inválidos y seis orfanatos y casas nidos.
Benedicto
XVI se encuentra con la comunidad católica de Chipre dos veces el sábado 5 -por
la mañana, en el campo de deportes de una escuela, y por la tarde con una misa,
la citada misa del domingo 6 con el posterior rezo del Angelus y una
visita, en la tarde de este mismo día, a la catedral maronita.
7.- Un magnífica ocasión para
visibilizar, fortalecer y revitalizar la Iglesia católica en Chipre: El vicario
patriarcal de los católicos latinos en Chipre, el padre franciscano Umberto
Barato, señala al respecto que espera "que con esta visita la
Iglesia Católica de Chipre reciba un impulso para renovar el entusiasmo y la
vitalidad". “Todos –añadió- somos parte del cuerpo católico,
y todos recibiremos al Papa con emoción". Asimismo expresó su
convicción de que esta visita tiene, esencialmente, un trasfondo espiritual.
Por ello, dijo, existe una comisión encargada de este tema. "No
queremos que la visita sea algo meramente social", aseguró.
Y la dimensión pastoral del viaje
papal la concreta el padre Barato como
una ocasión extraordinaria que permita
acercar a aquellos que se encuentran distanciados de la Iglesia.
8.- Una nueva oportunidad para el
ecumenismo: El
78% de los chipriotas son cristianos ortodoxos griegos, el 18% son musulmanes y
el restante 4% maronitas, armenios apostólicos y católicos romanos (el citado
3,5%). Resulta, por ello, evidente el alcance ecuménico del viaje, máxime por
cuanto la invitación al Papa ha procedido conjuntamente del presidente de la
República, de la Iglesia católica y también de la Iglesia ortodoxa a través de
su máxima autoridad en la isla, el arzobispo ortodoxo Chrysostomos
II, quien visitó ya a Benedicto XVI en el Vaticano en junio de 2007.
Según el franciscano
Umberto Barato, vicario patriarcal de los católicos
latinos en Chipre, la preparación de la llegada está siendo prevista en
acción conjunta con el gobierno y con la iglesia ortodoxa, "con los que
colaboramos y trabajamos con un gran espíritu ecuménico".
Esta
dimensión ecuménica del viaje papal a Chipre se visibiliza y concreta con la
celebración ecuménica de la tarde del viernes 4 en un templo de Paphos, lugar
donde predicó San Pablo, y con dos encuentros del Papa con Chrysostomos II el
sábado 5: una visita a la sede arzobispal y el posterior almuerzo.
Significativamente,
tras su llegada al aeropuerto de Paphos, el primer acto del viaje papal será la
citada celebración litúrgica ecuménica.
9.- Una nueva contribución a la
resolución del conflicto territorial en la isla: Desde 1974 Chipre está dividido,
tras la ocupación turca. Una línea verde divide los dos tercios de la población
llamada greco chipriota del tercio norte turco chipriota. Benedicto XVI verá la
línea verde desde el lado griego. Y, sin duda, evocará sus llamadas a la
resolución del conflicto ya hechas públicos en sus discursos de año nuevo de
2008 y de 2009 al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
Según el padre Barato, el
Pontífice también verá la "línea verde", la frontera que separa el
territorio de Chipre del sector dominado por Turquía tras la invasión de 1974,
una usurpación no reconocida por la comunidad internacional. "Ciertamente
verá la frontera desde el lado griego, si cruza o no al otro lado ya es otra
historia".
Según la embajada de Chipre ante
la Santa Sede, se trata de un “acontecimiento de gran importancia histórica
porque es la primera vez que tiene lugar una visita así”. “El Papa
Benedicto XVI tendrá encuentros oficiales con el presidente de la República y
con otros representantes del Estado, con el arzobispo de Chipre y con los
representantes de la comunidad católica de Chipre”.
Estas mismas fuentes desean una
contribución papal en aras a una solución a la crisis de Chipre. En su discurso
al cuerpo diplomático el 7 de enero de 2008, Benedicto XVI evocó la división de
la isla, diciendo: “Expreso el deseo de que, en el contexto de la Unión
Europea, no se escatimen esfuerzos para encontrar una solución a una crisis que
dura demasiado tiempo”.
La ocupación del norte de la isla
por el ejército turco constituye uno de los principales obstáculos para la
integración de Turquía en la Unión Europea. En su discurso del 8 de enero de
2009, el Papa apreció esta dirección positiva: “Las aspiraciones a la paz
están vivas en Chipre, donde se han reanudado las negociaciones para unas
soluciones justas a los problemas relacionados con la división de la isla”.
Ámbitos para
esta nueva contribución del Papa y de la Iglesia al respecto son las ceremonias
de recepción y despedida en el aeropuerto internacional de Paphos, la visita al
presidente chipriota, Demetris Christofias, a las nueve y media de la
mañana del sábado 5, el encuentro, en los jardines del palacio presidencial,
con las autoridades civiles y con el cuerpo diplomático. 
10.- Un
renovado clamor en pro de la paz, de la seguridad, del derecho y la convivencia
en toda Tierra Santa y en todo Oriente Medio: Los lamentables incidentes de este
mismo lunes 31 de mayo en la franja de Gaza tras el ataque israelí a
embarcaciones humanitarias propalestinas ha vuelto a poner en “jaque” la paz en
Tierra Santa. Las premisas de esta paz son la justicia, el derecho
internacional, la seguridad, el desarrollo de las legítimas aspiraciones
nacionalistas. En este sentido, a buen seguro, que Benedicto XVI reeditará su servicio a la paz del viaje a Tierra Santa
de mayo de 2009, un servicio a la paz franco, valiente, sincero, equilibrado.
Y en la
misma línea se inscribirán sus alusiones hacia el resto, siempre convulso, del
vecino Oriente Medio. Chipre será así el altavoz y el promontorio próximos geográfica y culturalmente desde los
cuales Benedicto XVI expandirá y modulará su discurso, su propuesta y su
oración por toda esta región, tantas veces martirizada y martirizadora, tantas veces bendita y maldita, siempre
oportunidad y desafío.
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