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Exterior de la actual iglesia basílica catedral del Apóstol Santiago
(Nota de ECCLESIA DIGITAL: proseguimos la
serie de entregas de artículos de nuestro colaborador José Barros Guede a
propósito de su reciente libro sobre el apóstol Santiago, el Camino de Santiago
y la tradición Xacobea. Esta es la décimo cuarta entrega)
El exterior de la actual Iglesia Basílica
Catedral Románica del Apóstol Santiago, iniciada por el obispo Diego Peláez en
1075, y terminada por el arzobispo Diego Gelmírez, en 1122, tiene cuatro
fachadas de siglos posteriores, llamadas del Paraíso, Quintana, Platerías y
Obradoiro que dan a espacios y plazas del mismo nombre, ocupando todo ello 23.000 metros cuadrados.
La
fachada románica del Paraíso, al Norte, llamada así porque representaba la
creación, el pecado y la redención, o de
la Azabachería
porque en dicha explanada se vendían y compraban objetos de azabache, ocupaba
antiguamente parte del monasterio de san Martín Pinario. A partir de 1750,
dicha fachada fue modificada por otra
neoclásica dirigida por Domingo Lois siguiendo los planos neoclásicos de
Ventura Rodríguez.
La estatua de la Fe es de Gambino, las de Santiago Peregrino en
medio, las de Ordoño II y Alfonso III a los lados, los retratos de
los medallones y los escudos son obra de Máximo Salazar. Uno de los escudos es
del célebre arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada. A partir de 1854, esta fachada
del Paraíso recibe el nombre de la Inmaculada, siendo arzobispo, el cardenal Miguel
García Cuesta, en honor de la definición dogmática de dicho misterio de Santa
María.
La fachada
de la Quintana,
al Este, fue tapada por una pared construida, en el siglo XVII, para urbanizar la explanada del
mismo nombre. En ella, se halla la Puerta Santa o de los Perdones construida por
Francisco González Araujo en 1611, aprovechando las veinticuatro estatuas y
doseles de los apóstoles y profetas, que había en el coro pétreo del maestro
Mateo. Las tallas pétreas del Apóstol Santiago y de sus discípulos Atanasio y
Teodoro, que figuran en una hornacina superior de la Puerta Santa,
fueron hechas por Pedro de Campo en el
siglo XVII.
A
continuación, en la fachada de la
Quintana se encuentran la puerta que da acceso a la Oficina del Peregrino, en
la cual estuvo la
Archicofradía del apóstol Santiago, la Puerta Real, proyecto
del canónigo Vega y Verdugo y realizado por José de la Peña de Toro, en el siglo
XVII, y la Torre del Reloj o la Berenguela, de 72 metros, obra iniciada
por el arzobispo Rodrigo de Padrón, terminada por el arzobispo Bereguel de
Landoria, de quien toma su nombre, y modificada en tiempos del arzobispo Alonso
Fonseca II.
Dicha Torre del Reloj contiene las estatuas de
los santos Pedro, Santiago, Juan Evangelista, Pablo, Felipe y Juan Bautista, y
los escudos de los Enríquez y Osorio y de los reinos de Castilla y León, de
finales del siglo XV. Su campana grande de bronce tiene dos metros y medio de
diámetro, siendo construida en 1739, y el reloj fue hecho por el ferrolano
Antelo en 1831.
La
fachada de las Platerías, al Sur, es
románica, de fecha de 1078, según la inscripción hecha en la jamba de la puerta
derecha de entrada a la
Iglesia Basílica Catedral, aunque modificada en diversas
ocasiones, sobre todo, por el embellecimiento de esculturas procedentes de otras fachadas. Está formada por dos
puertas y tres ventanas que dan luz a la nave central del transepto. En cima de
las puertas hay un tímpano con un marco de triple archivoltas, apoyado en once
columnas adosadas a las jambas con figuras esculpidas.
El tímpano de la izquierda representa las
tentaciones de Jesucristo, y el de la derecha dividida en dos partes, el
superior representa la adoración de los Reyes Magos y el inferior la pasión del
Señor. En su muro, modificado en diversas ocasiones entre los siglos XII al
siglo XIX, figura Jesucristo glorificado, a quien los ángeles y santos rinden
homenaje real, entre estos, Abrahán, Moisés, los apóstoles Santiago, Pedro,
Juan y Andrés, los primeros padres Adán y Eva y otros personajes.
La
fachada del Obradoiro, llamada antiguamente del Hospital, al Oeste,
originariamente era románica con tres arcos, uno grande en el centro, dos inferiores a los lados y con dos torres
cuadradas. Fue sustituida por la actual fachada barroca con grandes puertas y ventanales para darle luz y
ventilación a la
Iglesia Basílica Catedral y con dos torres barrocas apoyadas
sobre las torres románicas. Es llamada así por las obras realizadas en su
explanada para poder levantarla. Es obra de José de la Peña de Toro, en el siglo
XVII.
En el siglo XVIII, Fernando de las Casas y
Nóvoa la reforma y completa dándole unidad, y quedando como hoy día la
contemplamos. Su parte superior está coronada por la cruz del Apóstol Santiago
y presidida por Santiago Peregrino, a quien rinden venerable homenaje dos reyes
españoles, y a cada lado, dos ángeles sostiene la cruz-espada de los caballeros
de la Orden Militar
de Santiago. Sobre el ventanal podemos contemplar la urna de las reliquias del
Apóstol Santiago coronada con una estrella y franqueada por sus discípulos
Atanasio y Teodoro.
En la
torre de la izquierda de la fachada barroca está la estatua de Zebedeo, y en la
de la derecha la de Solomé, ambos padres del Apóstol Santiago. Debajo, están
Juan Evangelista y santa Susana, copatrona de la ciudad de Compostela, y al pie
de ésta, están las estatuas de Santiago el Menor y santa Bárbara.
Los autores de todas estas esculturas fueron
Gregorio Fernández, Antonio Vaamonde, Lens, Gambino, Nogueira, Pose, López,
Ramos y Montero. Los diseños y policromía son de García Bouzas. La altura de
las torres de la fachada del Obradoiro es de 80 metros.
José Barros
Guede
A Coruña, 26 de mayo de 2010
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