El Apóstol Santiago, sus Caminos y Compostela en el Año Santo Xacobeo 2010 (12)
Escrito por José Barros Guede
miércoles, 12 de mayo de 2010
El
auge de las peregrinaciones a la tumba del apóstol Santiago
(Nota de ECCLESIA DIGITAL: proseguimos la
serie de entregas de artículos de nuestro colaborador José Barros Guede a
propósito de su reciente libro sobre el apóstol Santiago, el Camino de Santiago
y la tradición Xacobea. Esta es la duodécima entrega)
(Pórtico del Paraíso de la Catedral de Ourense, de principios
del siglo XIII, en el Camino Mozárabe de Santiago de Compostela)
En los siglos XIV y XV, la afluencia de
peregrinos a la tumba del Apóstol Santiago fue igual o mayor que en los siglos
anteriores, especialmente en los Años Santos Jubilares Jacobeos, a pesar de la
inseguridad que había por los caminosdebido a los ladrones y malhechores que había. Era impresionante y
conmovedor ver caminar y llegar a miles y miles de personas por tierra y por
mar a la tumba del Apóstol Santiago para obtener el “gran perdón” de sus
pecados, delitos y faltas.
Era tal el número de peregrinos y romeros que
el papa Sixto IV ordena estar reservado a la Santa Sede el voto de
peregrinación a Compostela, del mismo modo que estaba el voto de peregrinación
a Roma y a Jerusalén. Un capellán cicerone, llamado “latineiro”, les atendía y
sellaba los atestados con el sello del cabildo compostelano, llamados
“compostelas” por los cuales demostraban que había cumplido con la
peregrinación y romería ante sus vecinos y paisanos.
En 1412, san
Vicente Ferrer, religioso dominico, personaje de mucho poder y prestigio
político en su tiempo por su sabiduría y santidad, vino en peregrinacióna la tumba del Apóstol Santiago y comprueba
la multitud de peregrinos y romeros que había de todas las naciones. Será, después,
una de las personas que más predicará y propagará dichas peregrinaciones o
romerías como remedio a todas las necesidades humanas.Por su consejo establecerán bellísimos
cruceros en las entradas de Compostela. Cinco años más tarde, la Orden de santo
Domingo celebrará su capítulo general en esta ciudad y se postrará humildemente
ante la tumba del Apóstol Santiago.
En este siglo XV,
el Apóstol Santiago era muy venerado y reverenciado en Francia, Flandes,
Alemania, Inglaterra e Italia, donde existían numerosas cofradías en su honor y
devoción, y de cuyas naciones vinieron en peregrinación y romería aCompostela, muchos e ilustres personajes,
entre ellos, el famoso pintor Juan Van Eyck, san Bernardino de Siena y san Antonino,
arzobispo de Florencia. La devoción de los pueblos eslavos y orientales al
Apóstol Santiago era proverbial en toda su historia.
En el Año Santo
Jubilar Jacobeo de 1434 el número de peregrinos o romeros ingleses que
desembarcaron en A Coruña para venerar la tumba del apóstol Santiago eran2.990, llegados en 68 naves, y en Año Santo
Jubilar Jacobeo de 1445 eran 2.100, llegados en 20 naves, según un apunte de
José Cornide que se conserva en la Biblioteca de la Academia de la Historia, y
que cita Villamil y Castro en la Revista Crítica de Historia y Literatura, de
noviembre-diciembre de 1897.
En otoño de 1486,
según refiere el cronista, Hernando de Pulgar: “los Reyes Católicos visitaron
la Iglesia del apóstol Santiago y dotárosla magníficamente”. Siempre tuvieron
una gran devoción al Apóstol Santiago a quien atribuyeron la conquista de
Granada, el 2 de enero de 1492. Así, en julio de 1475, estando el rey Alfonso V
de Portugal, sitiado en Toro, manifiestan que confían en nuestro señor Dios y
en el Apóstol Santiago, “luz y patrón de las Españas, espejo y guiador de
reyes”, que les dará la victoria contra el monarca portugués, como así fue.
Otro de los signos
inequívocos de la devoción al Apóstol Santiago por parte de los Reyes
Católicos, Isabel y Fernando, es la edificación del Hospital de Santiago
paraperegrinos y enfermos, actualmente
llamado Hostal de los Reyes Católicos, cuyas obrascostean y se inician en la primavera de 1501.
En este tiempo
vinieron también muchos portugueses a venerar la tumba del Apóstol Santiago,
entre ellos, en 1502, Manuel, el Afortunado, rey de Portugal y amigo del deán
Diego de Muros, y más tarde, obispo de Mondoñedo. En octubre de 1506, dicho rey
expide una orden por la cual declaraba que todos los materiales que saliesen de
Portugal para el Hospital de Santiago quedaban libres de todos los
impuestos.