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¡Con qué alegría me contáis muchos
de vosotros que pronto vais a hacer la Primera Comunión! Con sinceridad
angelical hasta me invitáis para que os acompañe el día que todos sabéis muy
bien. Pero sólo puedo deciros: “os voy a recordar en esa fecha”. Cumplo mi
palabra. Os recuerdo a todos. 
Durante el mes de mayo, sobre
todo, Jesús va a visitar el corazón limpio de muchos niños y niñas de esta
Iglesia de Jaén. Sé que os pasará lo mismo que yo recuerdo aún, cuando comulgué
por primera vez: me sentí realmente muy feliz y amigo de Jesús. Desde aquel
día, me ha visitado muchas veces y así hemos ido creciendo los dos en amistad.
Le dije a Jesús aquel día que
quería ser siempre su amigo y estar con
él. Ahora, después de más de sesenta años desde que le recibí, puedo
aseguraros que siempre me ha llevado de su mano y he querido ser su amigo.
Que vuestra Primera Comunión sea
para cada uno el inicio de un camino que
vais a hacer juntos, que dure toda la vida. Nunca encontraréis un amigo
mejor, os lo aseguro.
Es un camino que ya comenzó el día
de vuestro Bautismo, ¡qué día tan grande aquel!, ha continuado hasta
encontraros con Jesús en la Confesión, el perdón de los pecados, y en la
primera, segunda, tercera... comunión. Pero sigue este camino, sobre todo, hasta
que recibáis la fuerza del Espíritu Santo en la Confirmación, para ser
cristianos mayores, misioneros y testigos del Evangelio de Jesús.
Amigos: el camino no se interrumpe con la Comunión, sino
que se reemprende con más fuerza y decisión para hacerte buen cristiano.
Quiero que sepan también vuestros
padres, sacerdotes, catequistas, educadores, que de inmediato comienzan las catequesis de Confirmación con estos
niños y niñas, para, una vez preparados, recibir los dones del Espíritu Santo,
en la Confirmación.
Ayuden a estos cristianos para que
participen cada vez con más entusiasmo y frutos espirituales en la misa de los
Domingos y para que descubran que la fuerza para ser sus discípulos nos llega
del Espíritu Santo. Por eso la importancia de preparar bien y con tiempo el
Sacramento de la Confirmación.
Enhorabuena. Que os alimentéis
muchas veces del “pan de la vida” que es Jesús mismo. Decidle muchas veces esta
oración: “Jesús, soy tu amigo y te pido que Tú también estés siempre conmigo.”
Feliz día. Con Jesús somos mejores
y más ricos. Un abrazo de vuestro Obispo.
+ RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ - OBISPO
DE JAÉN
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