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Las primeras comuniones – choque frontal entre lo sagrado y lo profano Imprimir E-Mail
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Escrito por Víctor M. Jiménez López de Murillas   
jueves, 29 de abril de 2010

Acaba de iniciarse una nueva campaña de recuperación del espíritu cristiano de las primeras comuniones, con el fin de que se pueda celebrar sin caricaturas ni excesos, el acontecimiento más importante para la vida religiosa de nuestros niños, la participación consciente y viva en la Eucaristía. Justo es que reconozcamos, que en estas celebraciones se ha producido un choque frontal entre lo sagrado y lo profano, originado por dos mundos radicalmente incompatibles: el mundo de la fe y el submundo del “dios consumo”.

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En una sociedad de tradición católica como la nuestra, contamos con valores cristianos enraizados en nuestros genes y cultura, pero al mismo tiempo, arrastramos algunas costumbres festivo-religiosas llenas de connotaciones secularizantes, que han invadido el espacio de la celebración de los sacramentos de la fe. Una prueba perfecta de esta confusión son precisamente las primeras comuniones. Estamos de acuerdo en que no deben reducirse a una fiesta social de puesta de largo de los niños, ni convertirlas en el día de la “vanidad” para satisfacer el deseo de ostentación y las ganas de exhibición de los mayores. Pero la situación que nos encontramos cada año es la misma, la claudicación de la Iglesia ante la maquinaria de consumo, fiesta y deformación celebrativa del sacramento.

 

Los niños han participado en la catequesis para ser discípulos del Señor, con el que desean entrar en comunión de vida por la participación en la Eucaristía, la mesa de la Palabra y del Amor, el banquete pascual, la ofrenda de Jesucristo muerto y resucitado. El niño que vive por primera vez esta celebración extraordinaria, tiene derecho a vivirla sólo desde la fe, como experiencia feliz de encuentro con el  Señor y participación serena en la escucha y la plegaria. No tenemos que temblar a la hora de expulsar fuera del templo, todo lo que no conduzca a esta experiencia viva, espiritual y gozosa de la Eucaristía.

 

No dejarnos llevar por la sensación de que “aquí no hay nada que hacer”

Esta situación exige una revisión a fondo, para que no nos dejemos llevar por la sensación de que “aquí no hay nada que hacer”, y todos a una pongamos freno a esta situación descontrolada, aportando las ideas y la forma de dar pasos en comunión diocesana, hacia una celebración de los niños/as en la Eucaristía, sin exotismos antievangélicos, ni ritos irrisorios.

 

¿Quién está dispuesto a hacer las cosas bien; esto es, a celebrar sólo y exclusivamente la primera comunión como una fiesta de fe que preparamos como nos enseña Jesús en el Evangelio y no el “catálogo” de compras de los grandes almacenes? ¿Cuántos padres estáis dispuestos a dar una lección a vuestros hijos viviendo este día con espíritu cristiano y prescindiendo del compromiso social y del montaje ostentoso que quizá os pueda llegar a endeudar en estos tiempos de crisis?

 

Para empezar podemos proponer como alternativa para las familias que lo deseen, una celebración eucarística con toda la comunidad parroquial, donde los niños participen como cada domingo, sin vestidos especiales, ni fotógrafos, ni añadiduras rituales, como prototipo de lo que la Iglesia desea para vivir con sentido cristiano, ésta y todas las celebraciones de la fe. Necesitamos encontrar el equilibrio de las primeras comuniones, y no hay mejor forma de provocarlo que proponiendo este otro tipo de celebración, sensibilizando con tiempo a los padres e hijos que deseen un cambio en el fondo y la forma de estas celebraciones, sin miedo a diferenciarse del resto y a romper con la inercia social de hacer porque todos lo hacen.

 

La trampa consumista de los vestidos, banquetes, regalos y reportajes, ha sido y sigue siendo un gran condicionante a la hora de vivir con sentido cristiano este gran día. Por ello, os invitamos a los padres a ser valientes y sobre todo consecuentes para romper con todo este montaje, y hagamos que esta celebración de fe sirva de lección a todos, especialmente a los niños y niñas que la van a vivir.

 

Víctor M. Jiménez López de Murillas

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Comentarios
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Anónimo   |200.25.218.xxx |2010-04-29 14:30:10
Excelente! soy Catequista hace muchos años aquí en América Latina. En
Colombia; ahora vivo en Ecuador. Y sí, justamente esta ha sido la gran consigna:
hacer concientes a los Padres de Familia de lo que en realidad significa el
SACRAMENTO. Alguna vez, en uno de los encuentros con Padres, les decía: SI
ESTÁIS CONCIENTES DE QUE QUIEN LLEGA AL HOGAR ESE DÍA, TAN IMPOPRTANTE, JUNTO
CON VUESTRO HIJO ES EL MISMO JESÚS DE NAZARET, LA FIESTA CELEBRADA DEBE SER
OTRA: DEBE SER, LA FIESTA DE LA VIDA, DE LA PAZ, DE LA RECONCILIACIÓN ENTRE
ESPOSOS E HIJOS, LA FIESTA PARA PONER ÓRDEN A LA VIDA PERSONAL, PUES QUIEN LLEGA
A CASA ES JESÚS. CÓMO LO VÁIS A RECIBIR?.
Se me formó en parte un gran lío
pero al final entendieron! y la fiesta? pasó a otro plano, algunos optaron por
donar a obras sociales de nuestra Iglesia lo que tenían dispuesto para "la
gran fiesta". Da resultado cuando tocamos el corazón del adulto. saludos!
Alicia Redel  - LA SOCIEDAD DE LA BANALIDAD Y EL CONSUMISMO   |88.11.182.xxx |2010-04-29 14:49:48
Desgraciadamente vivimos en la sociedad de la banalidad y el consumismo.creo que
la primera comunión convertida en acto sicial es muy española, yo recuerdo
cuando vivía en Italia,(Parma)mis hijas hicieron la Comunión vestidas sin trajes
de Comunión como aquí,porque los párrocos no querían que los niños convirtieran
la Primera Comunión en una fiesta social.Quizá también la misma Iglesia,las
parroquias,podrían hacer igual.Recuerdo también que en algunas parroquias allí
en Parma les proporcionaban a los niños para ese día una túnica blanca igual
para niños y niñas.También esa es una buena solución.Pero yo creo que depende de
las parroquias,los padres tendrían que adaptarse a la norma de cada parroquia.
MARIBEN   |77.231.18.xxx |2010-04-29 23:18:54
Estoy totalmente de acuerdo con todo el artículo. Mi primera comunión hace mucho
es verdad, estuvo llena sólo del deseo de recibir a Jesús sin celebraciones,
listas de regalos...la recuerdo el día más hermoso, cuando mi único hijo la
hizo, procuramos que primaa lo religioso y huimos de ostentaciones ajenas al
día, y me alegro de ello.
Hoy se hace dificil, pero creo que no imposible,
celebrarla con la comunidad tal como lo exponen sería maravilloso, sólo me
preocupa aquellos niños cuyos padres no aceptaran esto, aunque creo que hace
falta valentía y hacer ver que es un sacramento. Espero y deseo se consiga.
Carmela   |87.20.194.xxx |2010-06-03 17:52:24
Mi sembra bellissimo riportare la comunione al suo puro e semomplice significato
spirituale. Purtroppo sarà molto difficile, perché i genitori non sempre sono
disposti a rinunciare alla mondanità. Occorre un serio e continuo lavoro di
formazione verso i genitori.
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