Federico Lombardi reflexiona sobre el debate acerca de los abusos sexuales
Escrito por Redactora
viernes, 09 de abril de 2010
“Después
de Semana Santa, mantener el rumbo” es el título de su artículo
"Después
de Semana Santa, mantener el rumbo", es el título de un escrito del padre Federico
Lombardi, S.I.,
director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y publicado hoy en la página
web de Radio Vaticana.
"El debate sobre los abusos sexuales,
y no solo por parte del clero, prosigue entre noticias y comentarios de diverso
tipo. ¿Cómo navegar en estas aguas agitadas manteniendo un rumbo seguro que
responda al evangélico "Duc in altum" (Remad mar adentro)?
Buscar
la verdad y la paz para las víctimas
En primer lugar hay que seguir buscando la verdad y la paz para los ofendidos.
Entre las cosas que más llaman la atención es que hoy salen a la luz
tantas heridas internas que también se remontan a hace muchos años
-incluso a diversas décadas- pero que, evidentemente, siguen abiertas.
Muchas víctimas no buscan un resarcimiento económico sino una ayuda
interior, un juicio acerca de su dolorosa vivencia personal. Todavía
queda algo por entender realmente. Probablemente debemos tener una
experiencia más profunda de los hechos que han marcado tan negativamente
la vida de las personas, de la Iglesia y de la sociedad. Un ejemplo, en ámbito
colectivo, son el odio y la violencia de los conflictos entre los pueblos, que
resultan tan difíciles de superar para una reconciliación
verdadera. Los abusos hieren a nivel personal profundo. Por eso han hecho muy
bien los episcopados que valerosamente han reemprendido el
establecimiento de modos y lugares para que las víctimas puedan
expresarse libremente y ser escuchadas, sin dar por descontado que el
problema estuviera ya afrontado y superado gracias a los centros
de escucha instituidos hace tiempo, al igual que aquellos episcopados u
obispos que con trato paternal prestan atención espiritual, litúrgica y humana
a las víctimas. Parece cierto que el número de las nuevas denuncias de abusos
disminuye, como está sucediendo en Estados Unidos, pero para muchos
el camino del saneamiento en profundidad empieza solamente ahora y para otros
todavía está por empezar. En el contexto de atención a las víctimas, el Papa ha
escrito que está dispuesto a nuevos encuentros con ellas, involucrándose
en el camino de toda la comunidad eclesial. Pero se trata de un camino
que para tener efectos profundos debe llevarse a cabo, todavía más, en el
respeto de las personas, y en búsqueda de la paz.
Aplicar
las leyes canónicas y civiles
Junto a la atención por las víctimas hay que continuar, además, aplicando con
decisión y veracidad los procedimientos adecuados del juicio canónico de los
culpables y de colaboración con las autoridades civiles en lo que se refiere a
sus competencias judiciales y penales, teniendo en cuenta la
especificidad de las normativas y de las situaciones en los diversos países.
Sólo así se puede pensar en reconstruir efectivamente un clima de justicia y la
plena confianza en la institución eclesial. Se ha dado el caso de
que diversos responsables de comunidades o instituciones, por falta de
experiencia o de preparación, no dispusieran de los criterios de
intervención que podían ayudarles a intervenir con determinación aún cuando
fuera para ellos muy difícil o doloroso. Pero, mientras la ley civil
interviene con normas generales, la canónica debe tener en cuenta la particular
gravedad moral de la traición de la confianza depositada en las personas con
responsabilidad en la comunidad eclesial y de la flagrante contradicción con la
conducta que deberían testimoniar. En este sentido, la transparencia y el rigor
se imponen como exigencias urgentes de un testimonio de gobierno sabio y justo
de la Iglesia.
Mejorar
en la selección y formación de los candidatos al sacerdocio
En perspectiva, la formación y selección de los candidatos al sacerdocio, y más
en general del personal de las instituciones educativas y pastorales son
las premisas para la prevención eficaz de posibles abusos. Conquistar una
sana madurez de la personalidad, también desde el punto de vista de la
sexualidad, ha sido siempre un reto difícil, pero hoy lo es todavía más,
aunque los mejores conocimientos psicológicos y médicos representan
una gran ayuda en la formación espiritual y moral. Alguno ha observado
que la mayor frecuencia de los abusos se ha verificado en el período más álgido
de la "revolución sexual" de los decenios pasados. En la formación
hay que tener en cuenta este contexto y aquel más general de la secularización.
En realidad, se trata de redescubrir y reafirmar el sentido y la importancia
del significado de la sexualidad, de la castidad y de las relaciones afectivas
en el mundo de hoy, en formas muy concretas y no solo verbales o abstractas.
¡Qué fuente de desorden y sufrimiento puede suponer su violación o menosprecio!
Como observa el Papa al escribir a los irlandeses, una vida cristiana y
sacerdotal solo puede responder hoy a las exigencias de su vocación si se
alimenta realmente de las fuentes de la fe y de la amistad con Cristo.
Contextualizar
el problema
Quien ama la verdad y la valoración objetiva de los problemas sabrá buscar y
encontrar las informaciones para una comprensión más general del problema de la
pederastia y de los abusos sexuales de menores en nuestro tiempo y en los
diferentes países, comprendiendo su extensión y su penetración. De este modo,
podrá entender mejor en qué medida la Iglesia católica comparte no solo sus
problemas, en qué medida suponen para ella una gravedad particular y exigen
intervenciones específicas, y finalmente en qué medida la experiencia que la
Iglesia va adquiriendo en este campo pueda ser útil también para otras
instituciones o para toda la sociedad. Por lo que concierne a este aspecto,
creo que los medios de comunicación no han trabajo todavía suficientemente,
sobre todo en los países en los que la presencia de la Iglesia tiene una mayor
relevancia, y sobre quien se apuntan más fácilmente, por tanto, los dardos de
la crítica. Pero, documentos como el informe nacional de EEUU sobre el maltrato
de los niños, merecerían ser más conocidos para entender cuáles son los campos
que exigen una intervención social urgente y las proporciones de los problemas.
Solo en el año 2008, en Estados Unidos, se identificaron más de 62.000 autores de
abusos de menores, mientras el grupo de los sacerdotes católicos es tan pequeño
que ni siquiera se tiene en cuenta como tal.
Garantizar
de parte de todos la seguridad de los menores
El compromiso por la protección de los menores y de los jóvenes es por tanto un
campo de trabajo inmenso e inagotable, que va más allá del problema
concerniente a algunos miembros del clero. Quienes dedican sus esfuerzos con
sensibilidad, generosidad y atención merecen gratitud, respeto y aliento por
parte de todos, y en particular, de las autoridades eclesiales y civiles. Su
contribución es esencial para la serenidad y la credibilidad del trabajo
educativo y de formación de la juventud en la Iglesia y fuera de ella.
Justamente, el Papa les ha dirigido palabras de gran aprecio en la carta a los
irlandeses, pero pensando naturalmente en un horizonte más amplio.
La
guía segura, honesta y coherente del Papa Benedicto XVI
Finalmente, Benedicto XVI guía coherente por el camino del rigor y de la
veracidad, merece todo el respeto y el apoyo, y prueba de ello son los amplios
testimonios de todos los rincones de la Iglesia. El Papa es un pastor que está
a la altura de afrontar con gran rectitud y seguridad este tiempo difícil, en
el que no faltan críticas e insinuaciones infundadas; hay que afirmar, sin
prejuicios, que es un Papa que ha hablado mucho de la verdad de Dios y del
respeto de la verdad, siendo un testigo creíble de ella. Le acompañamos y
aprendemos de él la constancia necesaria para crecer en la verdad, en la transparencia,
manteniendo amplio el horizonte sobre los graves problemas del mundo,
respondiendo con paciencia a la aparición -gota a gota- de
"revelaciones" parciales o presuntas que tratan de mermar su
credibilidad o la de otras instituciones y personas de la Iglesia.
En la Iglesia, en la sociedad en la que vivimos,
cuando comunicamos y escribimos, tenemos necesidad de este paciente y firme
amor a la verdad si queremos servir y no confundir a nuestros
contemporáneos".
Es verdad,como dice el padre Lombardi que hay un debate abierto no solo dentro del clero.No por nada estamos viviendo "LA IGLESIA EN LOS TIEMPOS DE INTERNET",con lo positivo y lo negativo que ello comporta.Admito que como católica de base estoy viviendo muy mal lo que está pasando,me siento profundamente herida por el hecho que dentro de la iglesia haya quién haya vulnerado algo tan sagrado como la inocencia de los niños.Creo también que la reflexión del Papa acerca el problema y también cuanto dice el padre Lombardi está yendo en la dirección justa.Sería muy bueno que el Papa abrazara paternalmente a todos aquellos que se sienten víctimas.Que se haga una gran limpieza de fondo.Modestamente opino también que sería necesaria una reflexión acerca los problemas de la sexualidad y porqué no ,esa es una opinión personal,no hacer del celibato un tabú.La castidad para el clero quizá no debiera ser obligatoria.podría haber ...
En la Iglesia, en la sociedad en la que vivimos, cuando comunicamos y escribimos, tenemos necesidad de este paciente y firme amor a la verdad si queremos servir y no confundir a nuestros contemporáneos".
Creo que esta frase no sólo contiene la actitud que hay que tener sino la quese tiene. En la medida de lo queobservo y tratando de ser lo más ojetiva posible eso es lo que caracteriza al Papa el amor a la verdad.
Los ataque son , a mi parecer oportunistas y seguramente malintencionados y lo peor es que arrastran a los mal informados y los que teniemdo posiblemente justas frustraciones aremeten con instituciones y personas sin otra rzón que hacer daño. Desde el respeto a su dolor, no entiendo cómo espern tantos años para denunciar hechos que en algunos casos pueden ser dificiles de demostrar.
Que el Señor les bra el corazón a todos y nos haga firme en la fe y el amor para que la esperanza siga siendo e faro que no...
Pienso que la vgran cuestion es la de la sexualidad, aun no asumida por la Iglesia. La castidad es en cierta forma el opuesto a la sexualidad y pareceria que ser casto significa ser virtuoso.Pienso que lo normal en la persona es la sexualidad, la castidad es un resabio que viene de la antigua cultura en la quela mujer ocupaba un lugar de subordinacion y de sumision.
La gran cuestion es como se practica la sexualidad.
Realmente es extraño, muy extraño, que esas cosas empiecen a ver la luz ahora, cuando más ataques se está llevando la Iglesia. Puede que alguien se callara, por vergüenza, pero ¿tantos? ¿Y no les da vergüenza decirlo ahora? ¿Y solo los sacerdotes católicos? ¿NIngún ortodoxo? Y, si eso fuera asi, no me digan que es a causa del celibato de los sacerdotes, que hay gente casada y recasada que ha hecho cosas peores, dentro del mismo tema. No se... se me hace duro creerlo.