ALERTAS INFORMATIVAS

Suscríbete ALERTAS


¿Acepta HTML?

Amigos Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 1
MaloBueno 
Escrito por Ángela C. Ionescu   
jueves, 01 de abril de 2010

 

No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo;

a vosotros os he llamado amigos (Jn 15,15).

 Había comido Jesús con ellos; también había comido con otros, pecadores o no. Habían andado juntos muchos caminos; otros también anduvieron, aunque fueran sólo tramos. Habían orado juntos, Él les había enseñado y les había hecho llamar al Padre Abba. Eran sus seguidores, sus discípulos, "los suyos". Pero sólo cuando les confía su sufrimiento son amigos, sólo cuando saben lo que le sucede salen de la ignorancia del siervo, y al poder compartir el dolor, se hacen amigos. Cuántas, cuántas veces los sucesos trascendentales se entienden mirando hacia atrás, y a menudo demasiado tarde.

Image

 Jesús, el Maestro, no es el amo, sino el Amigo. La mayor prueba de ello es permitir que conozcan su dolor, que sufran su mismo sufrimiento. Dejar que otro beba del cáliz del dolor propio es la mayor comunión, las arras de la amistad, lazo de amor que no se desanuda. Delicioso es beber con el amigo el vino de la fiesta, pero me parece más embriagador -ebriedad de amor- beber la copa del dolor. Y quizá no sea igual el amigo que pudiera pedir: "Déjame beber de tu alegría" que el que dijera: "Dame del cáliz de tu sufrimiento". Sufro porque sufres, déjame saber tu dolor no para consolarte, que hay dolor que no tiene consuelo ni lo quiere, como el llanto de Raquel, sino para tener tu misma herida, para poder llevar la marca de tu sufrimiento.

 El Maestro hace el regalo de desvelar su padecer. Sabe que cuando llegue la aflicción más profunda, ese conocimiento trocará la amargura en dulzura y será tesoro para abrazar en lo más íntimo del ser como prenda del amor más callado, más hondo, más inconmovible; que será el único alivio cuando arrecie tanto la angustia que lo anegue todo: Me dejó compartir su dolor y por eso sé que me quiere.

 ¡Cuánta fuerza da creerlo! ¡Cuánta derrota, incluso sin combate, darlo por perdido! Mientras no nos den del cáliz del dolor, mientras no demos del nuestro, somos simples conocidos que simpatizan más o menos; en el mejor de los casos, estamos en la honrosa condición de siervo. Pero no de amigo.

 

Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."




¿Te ha gustado el artículo? Compártelo....
Digg!Reddit!Del.icio.us!Google!Live!Facebook!Slashdot!Netscape!Technorati!StumbleUpon!Spurl!Wists!Simpy!Newsvine!Blinklist!Furl!Fark!Blogmarks!Yahoo!Smarking!Netvouz!Shadows!RawSugar!Ma.gnolia!PlugIM!Squidoo!BlogMemes!FeedMeLinks!BlinkBits!Tailrank!linkaGoGo!Free social bookmarking plugins and extensions for Joomla! websites! title=
 
< Anterior   Siguiente >

IDIOMA