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El portavoz de la
Santa Sede ofrece además datos sobre cómo se
está trabajando en esta dirección en Estados Unidos
La cuestión de los abusos sexuales
de menores por parte de miembros del clero católico ha seguido estando muy
presente en los medios de comunicación de muchos países, en particular en
Europa y en América del Norte también en los últimos días tras la publicación
de la carta del Papa a los católicos irlandeses. 
No es una sorpresa. El argumento
es de tal naturaleza que atrae la atención de los medios de comunicación, y el
modo en el que la Iglesia lo afronta es crucial para su credibilidad
moral.
En realidad, los casos que han
salido a relucir tuvieron lugar, por lo general, hace bastante tiempo, incluso
hace decenas de años, pero reconocerlos y reparar el daño hecho a las víctimas
es el precio del restablecimiento de la justicia y de aquella “purificación de
la memoria” que permite mirar con renovado compromiso y con humildad y confianza
en el futuro.
A esta confianza contribuyen las
numerosas señales positivas que han llegado de diferentes conferencias
episcopales, obispos e instituciones católicas de varios países de distintos
continentes: las directivas para la gestión correcta y la prevención de los
abusos, reiteradas, actualizadas y renovadas en Alemania, Austria, Australia,
Canadá, etc.
Drástica reducción
en USA
En particular, una buena noticia
es el séptimo informe anual sobre la aplicación de la “Carta para la protección
de los niños y jóvenes” de la Iglesia en Estados Unidos. Sin caer en la
complacencia, fuera de lugar, no se puede dejar de reconocer el esfuerzo
extraordinario de prevención efectuado a través de numerosos cursos de
formación y capacitación tanto para los jóvenes como para todo el
personal encargado de la pastoral y la educación. También hay que tener
en cuenta que el número de las denuncias de abusos ha disminuido un 30 por
ciento en el último año y de que la mayor parte se remonta a hechos sucedidos
hace más de 30 años.
Sin entrar en detalles, hay que
reconocer que las medidas tomadas y las que se están llevando a cabo se han
revelado eficaces. La Iglesia en Estados Unidos ha emprendido un buen camino
para renovarse.
Pensamos que esta es una noticia
importante en el contexto de los recientes ataques de los medios de
comunicación que, evidentemente, han causado daños. Pero un observador
imparcial advierte que la autoridad del Papa y la labor intensa y coherente de
la Congregación para la Doctrina de la Fe no resultan mermadas, sino al
contrario, confirmadas a la hora de sostener y orientar a los episcopados para
combatir y extirpar la plaga de los abusos en cualquier lugar donde sucedan. La
reciente carta del Papa a la Iglesia de Irlanda representa un intenso testimonio
que contribuye a preparar el futuro a través de un camino de “curación,
renovación y reparación”.
Con humildad y confianza, con
espíritu de penitencia y esperanza, la Iglesia entra ahora en la Semana Santa y
pide al Señor, que sufre y resucita por todos, misericordia y gracia.
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