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2ª Capilla de adoración perpetua en nuestra Diócesis: la de Alicante
Con la apertura
de la nueva Capilla de la adoración eucarística perpetua, instalada en el
antiguo Obispado, Plaza de la Montañeta, 7, junto a la Parroquia de Ntra. Sra.
de Gracia, damos todos, adoradores y beneficiarios, un paso hacia adelante en
nuestra vida comunitaria cristiana. 
Junto a la
alabanza que allí se va a ofrecer a Dios nuestro Padre, y el buen ejemplo que
nos ofrecerán a todos, con gestos más que con palabras, todos los adoradores
tendrán posibilidad de enriquecerse espiritualmente con el esfuerzo por
mantenerse fieles a su compromiso y con las gracias y bendiciones que el Señor
Sacramentado quiera concederles. Y van a sentirse beneficiados igualmente los
hermanos y hermanas, de dentro y de fuera de nuestras parroquias y comunidades
religiosas, cofradías, hermandades y asociaciones de toda índole, ya que por
ellos se reza durante la noche, a primera hora de la mañana, a mediodía y en la
oración vespertina.
Adorar es una
actitud, humilde y sencilla, del que se siente pequeño, pero agradecido ante la
divinidad. Según Benedicto XVI: “Al
amanecer y al atardecer, el creyente renueva cada día su “adoración”, es decir,
su reconocimiento de la presencia de Dios, Creador y Señor del universo. Es un
reconocimiento lleno de gratitud, que brota desde lo más hondo del corazón y
abarca todo el ser, porque el hombre sólo puede realizarse plenamente a sí
mismo adorando y amando a Dios por encima de todas las cosas”.
Es bueno que
tengamos momentos de adoración ante el Señor Sacramentado todos, sacerdotes,
religiosos, religiosas y fieles seglares.
Adorar en silencio, con el
clima de recogimiento y de interiorización equivale a dejar a un lado, al menos
algunas horas, ocupaciones y tareas que nos fatigan a todos, alteran nuestro
ritmo de vida y, en ocasiones, perturban la buena marcha de los días y de
horas, de los trabajos y fatigas, del descanso y de los momentos de vela. .
Hay que experimentarlo y
vivirlo para saber explicarlo. Hemos de tener los oídos muy abiertos para
captar lo que se comenta en el entorno de estos lugares de paz. Probad, si os
parece, y vemos qué se dice y qué se advierte en la vida práctica. Estoy plenamente
convencido, repito, de la fuerza santificadora de esta hoguera divina, de este
manantial de gracia.
Los que ya se han
comprometido, que revisen su experiencia, pasadas unas semanas. Quienes dudan
de hacerlo o no han sido invitados hasta el momento, que vengan y vean.
Hablaremos, después.
Ha de ser cosa de todos
En esta capilla, pequeña y
acogedora, hay espacio para todos. Pienso en las personas mayores,
especialmente en los jubilados que se mueven de una parte a otra y salen a la
calle. Pienso en los jóvenes que, si organizan bien su vida, encontrarán unos
minutos de su jornada para dedicarlos a Dios. Y pienso en los niños y niñas de
los Colegios que acompañan a los suyos o se acompañan unos a otros. Para todos
hay un espacio en los bancos del hermoso recinto, a nivel de la calle, en la
renovada Plaza de la Montañeta, de Alicante.
La ciudad hermana de Elche
vive esta experiencia gozosa desde hace más de un año y se considera
espiritualmente enriquecida. En el centro de la misma, en las Parroquias de su
entorno y en los barrios de la periferia. Su Capilla de Adoración es un
auténtico faro de luz, de día y de noche, en la ciudad de las palmeras.
+ Rafael Palmero Ramos
Obispo de Orihuela-Alicante
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