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Agradecimiento de la familia Delibes |
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Escrito por Ecclesia Digital
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miércoles, 17 de marzo de 2010 |
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Miguel Delibes,
nuestro padre, hermano y abuelo, decía que había que agradecer siempre las
misivas y mensajes, salvo si eran insultantes o amenazadores (que también los
hubo en su vida). Con ese criterio, él nunca dejó de contestar una carta. Pero
es difícil responder a las innumerables muestras de cariño que hemos recibido
estos días.
¿Cómo transmitir hasta qué
punto nos han emocionado las palabras afectuosas que han inundado los libros
dispuestos por el Ayuntamiento de Valladolid? ¿Podemos buscar una por una
a todas las personas que aplaudían el paso del cortejo fúnebre, para decirles
que su expresión de respeto y admiración nos puso la carne de gallina y nos
arrancó las lágrimas? ¿Lograremos identificar a cuántos han viajado estos días
para dar su último adiós al escritor y un abrazo a nosotros, que a veces ni
siquiera han conseguido? ¿Y a los miles de maestros y padres que han leído a
sus discípulos e hijos unas líneas de sus novelas, o a las personas anónimas
que por toda España han colocado flores y espigas en los rótulos de las calles
con su nombre? Intentaremos contestar directamente a cuantos podamos reconocer
y localizar, pero somos conscientes de que serán muchos más los que no lleguen
a recibir en persona nuestro mensaje. Sirvan estas líneas, por tanto, de
agradecimiento general. Autoridades y medios de comunicación de todo signo han
evocado a nuestro padre, hermano y abuelo y nos han tratado a nosotros
mismos con extrema delicadeza, comprendiendo, y en muchos casos
compartiendo, nuestro vacío y dolor. No saben hasta qué punto nos han
consolado y reconfortado, al tiempo que nos hacen aún más conscientes del
privilegio que supone llamarse Delibes y del compromiso ético que apareja.
Desde el recuerdo más entrañable de Miguel Delibes y de su multitudinaria
despedida, muchas gracias a todos.
Familia Delibes
Valladolid , a 16 de marzo de 2010
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