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Señor Jesús:
Tu vives.
Sabemos que estás vivo y estamos alegres.
No lo podemos callar:
¡Has resucitado!
No lo podemos callar:
¡Has resucitado! 
Tu viniste a mostrarnos el amor del Padre Dios
venciendo a la muerte.
Venciste a las tinieblas,
a la mentira,
al odio.
Señor Jesús:
Tu venciste al miedo.
Y triunfaste sobre el egoísmo de los poderosos.
Tu victoria es también nuestra victoria.
Tu has resucitado,
y con contigo cada cristiano
lo podemos lograr en virtud de tu resurrección.
Señor resucitado:
Enséñanos,
a descubrirte,
para ser un instrumento de tu amor,
enséñanos a buscar las cosas de arriba
y a gozar de tu presencia a lo largo del día.
Transfórmanos,
como a los primeros discípulos,
en un apóstol convencido de tu resurrección,
capaces de darlo todo por Ti.
Señor resucitado:
Tu colmas nuestra vida con tu compasión
para que te busquemos siempre.
Señor resucitado:
Tu conoces nuestra espera,
condúcenos por el camino eterno.
Señor resucitado:
Te pedimos por los que empiezan a conocerte.
Señor resucitado:
Te pedimos por quienes no pueden creer.
Tu ofreces siempre tu amor.
Señor resucitado:
Tu eres el apoyo de quienes conocen
dificultades y desánimos.
Condúcenos por el camino eterno.
Señor resucitado:
Te pedimos
por los que han sido víctimas
de violencias y de humillaciones:
Ven a curar sus heridas.
Señor resucitado:
Tu nos guías con tu Espíritu.
Reúne a todos los pueblos en tu Reino.
Señor resucitado:
Tu eres la primera semilla
de la gran resurrección de todos los hombres,
cuando ni la muerte,
ni ninguna clase de egoísmos,
puedan romper
el triunfo de la más perfecta hermandad.
Cristo Señor resucitado:
Tu eres nuestra gran esperanza.
Quédate con nosotros,
Que sin ti nuestra vida sería noche.
Y juntos vamos a pescar con esta barca vieja,
muy vieja.
Amén. Aleluya.
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