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Ya que te condenamos de modo absolutamente artificial e injusto, pues que no te falte de nada. Te flagelamos hasta la extenuación, al fin y al cabo que importan tu sangre o las tiras de tu piel. Pero además no nos cuesta nada mofarnos de ti coronándote con espinas, abofeteándote y al mismo tiempo, reírnos y burlarnos del falso rey cubierto de manto púrpura. 
La carga con los maderos es lo menos que podemos exigir a un culpable tan peligroso como tu. Como serás de malo, que hasta hemos preferido soltar a un bandido, cuyas manos estaban llenas de sangre, antes que darte la libertad a ti. Si el peso del leño te aplasta, si tropiezas y cae sobre ti lesionándote aun mas, si en tu extenuación no puedes arrastrarlo, si te hundes física y moralmente, pues… aguanta. Menos mal que alguien te echó una mano con el peso de la cruz. Al menos, entre la multitud algunos te siguen, es tu madre, son unas mujeres, y sufren, sufren tanto como tu. Te limpian el rostro lleno de sudor y sangre. ¿Dónde están tus discípulos? Caes una y otra vez y aun tienes fuerza para consolar a tu madre y a las mujeres. ¿De que estas hecho?. ¿Será verdad que de algún modo eres Rey? Aun nos queda repartirnos tu ropa y echar a suertes tu manto. Ya no te harán falta, ya no las necesitaras porque después de esto…
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