El nuevo cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, declaró hoy que el nombramiento de tres nuevos purpurados españoles es un 'signo de afecto' del papa Benedicto XVI 'hacia España'.
Martínez Sistach hizo estas declaraciones pocos minutos después de que el Papa le colocar el capelo cardenalicio y destacó que desde hoy España cuenta con diez cardenales, lo que la coloca como tercer país por número de purpurados en el Colegio Cardenalicio, tras Italia y Estados Unidos. El nuevo cardenal explicó que el cargo que tiene desde hoy sirve para intensificar su 'comunión afectiva y efectiva' con el Vaticano y que es un 'servicio más íntimo y próximo, de consejo y ayuda' al Pontífice. El purpurado relató que durante la ceremonia celebrada en la Basílica de San Pedro en el Vaticano sus sentimientos eran de 'agradecimiento a Dios, al Santo Padre y a todas las personas e instituciones' que le han formado. Martínez Sistach también quiso agradecer a Benedicto XVI que le concediera el título de la iglesia romana de San Sebastián en las Catacumbas y explicó que es un cargo para sentirse 'más parte del clero de la diócesis de Roma'. Respecto al consistorio, declaró que ha tenido la impresión 'de una iglesia viva, distinta' y considero que 'no se puede juzgar a toda la iglesia con única óptica local' pues la iglesia 'es universal'. En este sentido, recordó que el Papa dijo ayer que el consistorio es 'una sinfonía de la catolicidad, de la universalidad'. También comentó que, al terminar la sesión de la mañana, el Papa le saludó y le reconoció diciendo '¡Barcelona!'. Martinez Sistach explicó a los periodistas que se enteró de que el Papa le había designado cardenal por una carta firmada por el Pontífice donde le pedía que 'guardase secreto hasta que se hiciese público' (el pasado 17 de octubre). Preguntado sobre si consideraba que la Iglesia tenía que perdonar hechos del pasado, el cardenal aseguró que sus últimos días han sido 'intensos' con lo que ahora 'su cabeza no está para contestar ciertas preguntas'. (EFE)
|