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El Mundo - JOSÉ MANUEL VIDAL MADRID.- A cuatro meses escasos de las elecciones, al Gobierno socialista le interesa tender puentes con la Iglesia. De ahí la significativa presencia en Roma, en la creación de los tres cardenales españoles, de la vicepresidenta del Gobierno. María Teresa Fernández de la Vega no sólo se dejó ver, sino que, además, aprovechó la ocasión para reunirse con el Secretario de Estado y número dos de la Iglesia, cardenal Bertone y estrechar relaciones con el Vaticano.
De la Vega y Bertone mantuvieron esta mañana en el Vaticano, tras la consagración de los cardenales, una reunión que duró 40 minutos. En ella repasaron las relaciones bilaterales entre ambos Estados, constataron el "buen momento" que atraviesen y confirmaron que actualmente no existe "ningún contencioso". Era la primera vez que la número dos del Ejecutivo de Zapatero y el número dos de la Santa Sede se veían las caras. De la Vega se había entrevistado ya el 25 de marzo de 2006 con el cardenal Sodano, predecesor en el cargo de Bertone, precisamente en la consagración cardenalicia del Primado de Toledo y principal azote de los socialistas, Antonio Cañizares. Ya entonces, la vicepresidenta consiguió limar asperezas con la Iglesia y, ahora, parece que lo ha vuelto a conseguir. Para cerrar su "jugada" diplomática, De la Vega mantendrá un encuentro privado con los tres nuevos purpurados y a las 20.30 acudirá a la Embajada de España ante la Santa Sede, donde ofrecerá una cena-brindis en su honor. Además del discurso de la vicepresidenta, está previsto que el arzobispo de Valencia también pronuncie unas palabras en nombre de los tres nuevos cardenales. Seguramente, discursos con "mensaje".
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