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1.- El Niño Jesús. Niño de Belén: Venido a nuestra tierra desde la gracia, al purísimo seno de una Virgen, cáliz de amor en la historia de la humanidad.

Quisiera acercarme hasta ti y tocar tus brazos para poder bendecir acariciar tu rostro para poder sonreír y mirar tus ojos para poder querer. Cuando llegó la pascua y esa nochebuena, llena de paz de gran sonrisa sin saberlo, quizás, llegó la vida nacida en un pesebre y fue en un niño, Niño de Belén. Niño muy hombre y Niño muy Dios ¡Qué bien le queda! al Enmanuel nacido: Dios muy cerca de nuestra historia. Tus ojitos se abren a nuestra vida quedándose mirando cada rostro. Más tarde lo dirás a tus discípulos y amigos: Venid a mi los cansados y agobiados, y yo os aliviare. Mi carga es ligera. Por eso, y por eso que la nochebuena con ese pobre Niño entre las pajas tan rico en amores, de bondades lleno, eres un tesoro cargado de cariño en el silencio. Todo ese mundo y ese tesoro está dormido. ¡oh! se olvidó, tal vez, sigue en su sueño y yo sin poder mirarte, Cristo, en el hermano para decirte en serio: Yo te amo. Ese amor de Jesús recibelo, hermano, cuando la paz parece ya acabarse. Eleva tu mirada hacia la Vida porque mi Niño de Belén es Vida. Niño de Belén: Carpintero de nuestra madera, tallada por tus manos con el perfume de tu sabiduría. Tus bracitos en alto nos muestran el cielo, nos hablan que no todo está en el aquí que hay un lugar celestial y un más allá. Ayúdanos a cargar con nuestras cruces que apenas si podemos a veces con nuestras propias cargas. Esa cruz que cada uno portamos, ¿cómo pudiste llevarla sobre tu hombro herido? ¿cómo tuviste el valor de decir:"Hágase tu voluntad"? ¿cómo pudo María soportar tu martirio? Estás en cada ser sufriente que nos habla con su sola presencia, en cada niño que pide limosnas en cada alcohólico, en cada prostituta, o en cada drogadicto... ¡Y esquivamos la mirada!¡porque nos duele! ¡porque a veces no sabemos, no podemos o no queremos! ¡Ayúdanos Niño de Belén!
2.- Santa María.
María: Qué alegría la tuya al mercer al Niño en una humilde cuna llevándolo, entre tus manos y en tu regazo. Queremos cantar contigo, Madre amada, un canto donde nuestra acción de gracias exprese nuestra oración y nuestro gozo. Y el anhelo del alma enamorada nos lleve a la esperanza, queriendo ya salir yo de esta tierra para estar contigo y con Jesús nuestro cielo. ¡Oh! ser como un niño entre los niños, sin esas manchas, manchas de este mundo corriendo siempre hacia tu manto protector de madre que siempre velas nuestros sueños. Eres hermosa y Virgen, tu pureza va tocando el alma de nuestra vida. Oh, mi doncella, estrella que ilumina llevándome tan suave a mi destino. Tu pobreza de cosas en la tierra en el Belén de pajas esparcidas hizo que mis ojos se fueran para arriba y a contemplar tu gloria entre los santos. De riquezas de amores coronada. Tú me quieres mostrar, mostrar la Vida. Los días pasarán mientras el alma seguirá por siempre en sus suspiros. ¡Oh, Belén y Belén, pueblo pequeño recibiste con gozo a la grandeza, el Enmanuel y Niño de María. ¡Gracias! ¡Muchas gracias!
5. Los pastores.
Niño de Belén: Hoy quisiera ser tu pastor a cielo abierto y escuchar el canto de los ángeles: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz… Hoy quisiera ser tu pastor a cielo abierto y ser el primero en llegar a Belén encontrar a María y a José y bendecir tu nombre y arrodillarme con lo todo lo que soy. No tengo nada que ofrecerte. Sólo mi corazón vacío y pocas cosas más. Quisiera que mi poema en medio de la noche fría, fuera calor en el regazo de tu madre María y, que en la oscuridad y silencio de tu nacimiento, fuese mi fe lámpara que iluminase las sombras y los rostros de tu establo. ¡Déjame, mi niño de Belén, ser pastor! No tengo más riqueza que la vida que Dios me ha dado, ni más dulce, que la alegría de tu alumbramiento ni más apoyo, que el saber que Tú estás a nuestro lado. Me ha costado esfuerzo llegar hasta Belén me he perdido por otros senderos ciego como soy e inválido como camino, pero tu cercanía y tu sonrisa iluminara nuestra vida.
6. Los Magos de Oriente.
¿Quién pudiera ser Mago de Oriente este día y seguir la estrella que ilumina y guía hacia el lugar humilde y pobre de Belén? Un silencio en la ciudad, no pasa nada, Y un portal mudez de los hombres que dormían. Es cierto, los marginados pastorcillos corren cuando saben la buena noticia. Un ángel les ha venido desde el cielo: ¡Noticia!, ¡Noticia!:Un Niño nos ha nacido, un Niño se nos ha dado. Atrás quedaron palacios, tronos y vasallos. Hoy solo es importante el que sólo tiene el amor como castillo y almena, la pequeñez como defensa indefensa y, como siervos y guardianes un José y María que, sólo saben mirar, y contemplar y emocionarse ante el misterio. ¿Quién pudiera ser Mago de Oriente este día y seguir la estrella que ilumina? El mundo que caminaba en tinieblas vio una gran Luz. No se debe ocultar esta noticia. Los ángeles le cantan, el resto está dormido. Despierta el firmamento y la estrella, su luz ilumina el sendero. Hemos visto su estrella y queremos adorarle. ¿Quién pudiera ser Mago de Oriente este día y seguir la estrella que ilumina? Te doy gracias, Niño de Belén porque sin ser Mago de Oriente he visto una estrella. Una estrella que, en la noche oscura, me ha invitado a seguirle, incluso en las horas amargas, despertando mis sentimientos y mi curiosidad.
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