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Queridos familiares y amigos de D. Javier Velasco, querido Sr. Obispo y miembros de la Diócesis de Logroño: ¡El Señor os dé Su Paz! Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de Javier. Aunque ya conocíamos bien su estado de salud, que estaba tan delicada, siempre nos cabía un poco de esperanza ante una posible recuperación. 
No ha sido así. Ante la muerte de un ser querido, no sabemos qué decir, las palabras sobran. Sólo queda el silencio y la oración al Señor. Por eso, tanto el Custodio, Fr. Pierbattista Pizzaballa, como yo, y los demás hermanos de la Custodia Franciscana de Tierra Santa, nos unimos a todos vosotros, a vuestro dolor, celebrando la Santa Misa por el eterno descanso de D. Javier. Como franciscanos, estamos continuamente al contacto con el Calvario y el Sepulcro Vacío del Señor, en donde resuenan con nitidez las palabras del Ángel a las mujeres: “Sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba” (Mt 28,5-6). En esos lugares tan amados por todos los cristianos hemos pedido a Jesús y a María, su Madre, que os de un poco de consuelo ante tan sentida pérdida y llene vuestros corazones de esa esperanza que Cristo nos consiguió con su resurrección. D. Javier se ha unido tantas veces a nosotros en las celebraciones en el Calvario y en el Sepulcro Vacío del Señor, y, estamos seguros, goza ya con Cristo de la gloria que ha prometido a los que lo aman. Queridos amigos: En nombre de todos los franciscanos de Tierra Santa ¡Os doy mi más sentido pésame! Aunque estemos lejos, podéis estar seguros que estamos a vuestro lado con nuestro recuerdo, nuestro cariño y nuestra oración ante el Señor en estos momentos tan difíciles de vuestras vidas. Un cordial saludo en Cristo y en la Virgen Madre Fr. Artemio Vítores, ofm Vicario de la Custodia de Tierra Santa Jerusalén, 18 de Noviembre de 2009
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