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REDACCIÓN. Castellón. El pasado martes 27 de octubre, el obispo, mons. Casimiro López Llorente, entregó a los maestros y profesores de religión la missio canónica que los habilita para esta tarea en el curso de una eucaristía celebrada en la Basílica del Lledó. En su homilía, el obispo recordó los requisitos esenciales de los docentes: “Al recibir el envío y el encargo para enseñar en nombre de la Iglesia la Religión y Moral católicas en los distintos niveles formativos de la escuela pública y privada sois constituidos en servidores del Reino de Dios. Si bien sois nombrados por la Administración educativa, vuestra tarea es un verdadero ministerio eclesial al que sois enviados por la Iglesia” 
Esta condición exige una fidelidad a la doctrina de la Iglesia y un coherencia de vida que garantice la opción de los padres al escoger la formación religiosa y moral católica para sus hijos: “el Ordinario del lugar debe cuidar que los profesores de religión seáis idóneos para esta tarea; es decir que destaquéis por vuestra recta doctrina, por vuestro testimonio de vida cristiana y por vuestra aptitud pedagógica (CIC c. 804 § 2). Así lo pide la Iglesia universal; y, como no podía ser de otro modo, así lo ha reconocido nuestro Tribunal Constitucional”.
Motivación de fondo
Mons. López Llorente recordó que la motivación profunda que debe guiar los profesores y maestros de religión no es económica: “Optáis libremente para ser profesores de religión; nadie os obliga a ello. Esta opción no puede basarse en el mero deseo de completar un horario ni tampoco en tener un puesto de trabajo seguro y remunerado. No os podéis limitar tampoco a ser meros especialistas conocedores de la materia. El profesor de religión y moral católica es, sobre todo, un creyente católico y testigo de su fe de palabra y de vida, que quiere enseñar en nombre de la Iglesia la Buena Noticia de la salvación de Dios que se ha manifestado en Cristo y su Evangelio”.
El obispo de Segorbe-Castellón, que también es presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, advirtió que “ante los intentos y la tentación de hacer de la clase de religión una clase de cultura religiosa, hoy deseo recordar el carácter confesional católico, que necesariamente ha de tener la enseñanza de la Religión y Moral católica para responder al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales”, y animó a buscar una convergencia educativa con la familia y la parroquia.
“Lleváis a cabo una hermosa tarea”
En la homilía, D. Casimiro López Llorente identificó en la comunión con el Magisterio de la Iglesia y la mejora de la formación tanto inicial como permanente de los docentes, sobretodo en temas de bioética, y comprensión cristiana del amor y la sexualidad, como los retos actuales. Consciente de que la tarea no es fácil, no olvidó agradecer a los profesores y maestros de religión su dedicación: “Lleváis a cabo una hermosa tarea, que ayuda a vuestros alumnos a crecer en el conocimiento de Dios, de Jesucristo y de su Evangelio, que les ayudará a que crezca en ellos el Reino de Dios, que llevan dentro de sí con la nueva vida que recibieron en su Bautismo, para dirigir sus vidas por el camino que Dios les ha señalado confiriéndolas así sentido y unidad”.
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