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Mª del Rosario Sáez Yuguero recuerda que la Católica lleva el nombre de la Santa, que es “titular y adalid” de este centro. La Santa es “universitaria por derecho”, afirma la rectora.
Ávila, 14 de octubre de 2009 La rectora de la Universidad Católica de Ávila, Mª del Rosario Sáez Yuguero, en nombre de toda la comunidad universitaria, quiere trasladar a los abulenses su felicitación en estas fiestas patronales en honor a Santa Teresa de Jesús. Además, ha recordado que Santa Teresa es “titular y adalid” de este centro y que la Santa es “universitaria por derecho, proclamada doctora de la Iglesia” el 27 de de septiembre de 1970 por Pablo VI.
La rectora ha señalado que “siempre” ha estado convencida de que “la Universidad Católica ‘Santa Teresa de Jesús’ de Ávila es otra de las fundaciones de la Santa”. Dice además: “no es casualidad que la UCAV fuera erigida por decreto del obispo el 24 de agosto de 1996, día de San Bartolomé, al igual que 434 años antes esta mujer -“fémina inquieta y andariega” como dirían sus enemigos- comenzara la carrera de las fundaciones iniciada en San José de Ávila”.
Considera Sáez Yuguero que Santa Teresa “hoy sigue viva y presente en Ávila y en el mundo”, y ha ratificado que la Santa “nos ha legado una herencia espiritual que hemos de custodiar y vivir para que, como ella, podamos decir que somos hijos de la Iglesia”.
De su doctrina, ha destacado por su brillantez y ejemplo “en la verdad, en la fidelidad a la fe católica, en la utilidad para la formación de las almas” pero, sobre todo, “ha destacado en el carisma de la sabiduría, que nos hace pensar en la inspiración divina que tuvo la Santa”.
De su talento literario ha asegurado que Teresa “supo manifestar y describir llana, fiel y prodigiosamente su experiencia con un lenguaje literario único”. Un “tesoro” que a la Santa le venía “de su inteligencia y de su formación cultural y espiritual, de sus lecturas, de su trato con los grandes maestros de la teología y de la espiritualidad, de su singular sensibilidad, de su disciplina ascética y de su meditación contemplativa”.
La Universidad Católica de Ávila, otra Fundación de Santa Teresa
Siempre he estado convencida que la Universidad Católica ‘Santa Teresa de Jesús’ de Ávila es otra de las fundaciones de la Santa. No es casualidad que fuera erigida por decreto del obispo de Ávila un 24 de agosto de 1996, día de San Bartolomé, al igual que 434 años antes esta mujer -“fémina inquieta y andariega”, como dirán sus enemigos-, comenzara la carrera de las fundaciones, iniciada en San José de Ávila.
Cuatro jóvenes se habían ofrecido a la aventura. Se les dio el hábito, se celebró la Santa Misa. Así, sin que la ciudad se apercibiera, quedó establecida la reforma del Carmen. Se estrenó el primer convento en la casita de Juan de Ovalle y su hermana Juana de Ahumada.
Nuestra Universidad Católica de Ávila se estrenó en el espléndido edificio, antiguo colegio de huérfanos ferroviarios, muy cerquita del monasterio de las Madres Carmelitas de la Encarnación; y si por vicisitudes y trabajos pasaron las fundaciones de la Santa, también nuestra joven Universidad sabe de avatares.
Santa Teresa es la titular y adalid de nuestra Universidad, y es universitaria por derecho. Fue proclamada doctora de la Iglesia universal el 27 de septiembre de 1970 por Pablo VI, quien dijo de ella:
“Mujer excepcional, envuelta toda ella de humildad, de penitencia y de sencillez irradia en torno a sí la llama de la vitalidad humana y de su dinámica espiritualidad; la vemos, además, como reformadora y fundadora de una histórica e insigne orden religiosa, como escritora genial y fecunda, como maestra de vida espiritual, como contemplativa incomparable e incansable alma activa. ¡Qué grande, única y humana, qué atrayente es esta figura!”.
La doctrina de Teresa de Ávila brilla por los carismas de la verdad, de la fidelidad a la fe católica, de la utilidad para la formación de las almas. Y podríamos resaltar de modo particular otro carisma: el de la sabiduría. Nos hace pensar en el aspecto más atrayente y, al mismo tiempo, más misterioso del doctorado de Santa Teresa: el influjo de la inspiración divina en esta prodigiosa y mística escritora.
¿De dónde le venía a Teresa el tesoro de su doctrina? Sin duda alguna, le venía de su inteligencia y de su formación cultural y espiritual, de sus lecturas, de su trato con los grandes maestros de la teología y de espiritualidad, de su singular sensibilidad, de su habitual e intensa disciplina ascética, de su meditación contemplativa. en una palabra de su correspondencia a la gracia acogida en su alma, extraordinariamente rica y preparada para la práctica y para la experiencia de la oración.
Santa Teresa supo manifestar y describir llana, fiel y prodigiosamente su experiencia, con un lenguaje literario único. Pero también es la primera doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca.
En la sesión de claustro ordinario celebrada el 4 de marzo de 1922, bajo la presidencia del vicerrector, don Miguel de Unamuno, se acordó "conceder por aclamación a la santa el título de doctora honoris causa de la universidad y celebrar un acto literario".
El mismo Unamuno reconocía abiertamente el carácter excelso y representativo de los escritos y del alma de Santa Teresa cuando escribía en sus ensayos Sobre la filosofía española y Del sentimiento trágico de la vida: "Otros pueblos nos han dejado sobre todo instituciones, libros; nosotros hemos dejado almas. Santa Teresa vale por cualquier instituto, por cualquier crítica de la razón pura".
Un 28 de marzo de 1515, Ávila -corazón de Castilla- vio nacer a una de las mujeres más grandes de todos los tiempos. Una mujer modelo de mujeres.
En estos tiempos del Ministerio de Igualdad, Santa Teresa no hubiera necesitado ser “de cuota” para ser una gran mujer, una monja doctora de la Iglesia y doctora por una de las primeras universidades de Europa, la Universidad de Salamanca. Santa Teresa hoy sigue viva y presente en Ávila y en el mundo.
“Mujercita flaca y débil, aunque fuerte en deseos”, decía ella. El Amor de Dios la transformó. Sufrida y audaz, escribió un día: “Me ha dado Dios gran ánimo, y cuanto mayores contradicciones, mayor”. A sus carmelitas les aconsejó: “No querría yo fueseis mujeres en nada, ni lo parecieseis, sino varones fuertes”.
La “fémina inquieta y andariega” levanta conventos y viaja en carretas, recorre los tortuosos caminos de España, trata con reyes y arrieros. Mujer santa y española, un modelo de mujer para el siglo XXI, Teresa de Jesús, nos ha legado una herencia espiritual que hemos de custodiar y vivir. Que como ella, al final, podamos decir: ¡somos hijos de la Iglesia!
Felices fiestas de Santa Teresa de Jesús.
Mª del Rosario Sáez Yuguero Rectora de la Universidad Católica de Ávila
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