El Rosario de Ecclesia Digital - 1º Misterio Doloroso: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní
Escrito por Julio Angel Arjona Pernia
domingo, 11 de octubre de 2009
"Padre aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya". Este puede ser el tipo de oración -que de labios de nuestro maestro- podemos aprender para que nos marque toda nuestra vida. Ejemplo de esta oración de vida, es María.
Ella supo aceptar -como nosotros tenemos que aprender a hacerlo- la voluntad de Dios en su vida. Su maestro, el nuestro, su Hijo, ante el momento inminente que se le venía encima, exclamó esta oración. Una oración que no excluye el sufrimiento, sino que lo ilumina con una confianza total y absoluta en que la voluntad de Dios siempre es salvífica.
Así fue la vida de María. Una existencia marcada por la voluntad de Dios desde antes de la creación del mundo. Una vida, que como madre, tuvo sus momentos de sufrimiento, tuvo sus muchas lágrimas, pero ante todo, fue una vida con la mirada puesta en el cielo. Una vida que aceptaba en cada momento la voluntad de quien nos ilumina cada momento oscuro, porque su propio sufrimiento fue el que nos abrió las puestas del cielo.
Aprendamos de María, vivamos como María, suframos como María para que así nuestra vida sea el aprendizaje de su Hijo, la vida de su Hijo y el sufrimiento de su Hijo para que así alcancemos lo que Dios nos ha prometido: la vida eterna.