El Rosario de Ecclesia Digital - 1º Misterio Luminiso: El bautismo del Señor en el Jordán
Escrito por Julio Angel Arjona Pernia
sábado, 10 de octubre de 2009
Treménda fue la sorpresa que se llevó Juan, a quien la historia le ha puesto el sobrenombre de Bautista. El Señor, el mismo Hijo de Dios, se introduce en el Jordán para recibir de su pariente el agua por la que nos anticipa e inaugura nuestro bautismo. Ante tal acontecimiento, el cielo se abre, las nubes, nuestras nubes se van, y ante tal claridad aparece la voz del Padre: "Éste es mi Hijo".
Hermoso este acontecimiento que nos recuerda y reafrima que María, era con todas, todas, la Madre de Dios. María como tal supo vivir en este espíritu de filiación, ella, aún sin necesitar el bautismo -puesto que fue preservada de la "mancha" original- supo que Dios es ante todo Padre.
Un Padre que no olvida a sus hijos. Un Padre que habita en cada uno de sus hijos -que como Jesús- han recibido el bautismo ¡Hermoso este "milagro! ¡Qué fácil se nos olvida! Por tanto, ante tal milagro de Dios EN nosotros, retomemos esa filiación con nuestro Padre. Vivamos como verdaderos hijos. Seamos verdaderos hijos.