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María: La transfiguración de tu Hijo en el Tabor fue una invitación a la esperanza. Cristo quiso sostener a sus apóstoles ante las dificultades que se aproximaban: Su pasión y su muerte. 
Fue como un anticipo de su resurrección y glorificación. Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador... La transfiguración es también una invitación a la esperanza para nosotros que vivimos en medio de luchas y dificultades. María de la transfiguración esperanzada: Enséñanos a mirar a Cristo transfigurado. Enséñanos de nuevo a saber escuchar a tu Hijo amado. El Padre también nos invita a escuchar a su Hijo Jesucristo: “Este es mi Hijo amado; escuchadlo”. El Hijo amado del Padre es tu Hijo Jesucristo Dios-con-nosotros. Escuchar al Hijo amado es escuchar a Dios. Que sepamos responder a esta invitación como tú en la mañana de la Anunciación: Aquí, me tienes, Señor, para hacer tu voluntad Santa María de la fidelidad: Tú eres la Virgen oyente por la escucha de la Palabra, fielmente guardada en tu corazón desde la encarnación del Verbo hasta el Calvario y la Resurrección. Enséñanos a saber escuchar la palabra viva de tu Hijo Y a guardarla amorosamente en el corazón y a cumplirla con fidelidad. Amén.
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