El Rosario de Ecclesia Digital - 4º misterio luminoso: La transfiguración del Señor (Mc 9,2-3)“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo” (Mc 9, 2-3).
Venid, subamos al monte del Señor, a la casa de Dios, a su Santuario, donde Él quiere manifestarse a sus amigos. María es la casa de Dios por excelencia. A Abraham Dios le pidió que subiera al monte Moriac, y que allí sacrificara a su hijo único. El patriarca fue testigo de la misericordia divina, cuando el ángel del Señor le impidió matar a su hijo, y a cambio le ofreció sacrificar un cordero. A Moisés el Señor le invitó a subir el solo al monte, allí hablaba con él como un hombre habla con su amigo, y de la relación tan íntima con Dios, Moisés irradiaba luz en su rostro. Elías, después de superar la crisis en el desierto del Negueb, llego hasta lo alto del monte Horeb, y tras el paso de la tormenta, del huracán, y del incendio, se sorprendió, en medio de la brisa y del silencio, ante la voz del Señor que lo llamaba por su nombre. Jesús subió a la montaña alta con sus discípulos más amigos, y ante ellos se manifestó transfigurado, concentrando la imagen del hijo amado de Abraham, del resplandor de Moisés, y de la voz de cielo de Elías. En la contemplación de este misterio, eres invitado a subir quizá como Abraham, en una obediencia de despojo, como Moisés en una oblación en soledad, como Elías, superando toda contradicción y desesperanza, como los tres discípulos de Jesús, fiados en la palabra del Maestro. En todos los casos fueron testigos de la teofanía, de la gloria de Dios, y aunque no comprendieran el significado de la experiencia, después les valió para superar la prueba mayor, que se concentra en el Misterio Pascual. María subió la a la montaña de Judea, allí cantó el Magnificat. Venid, subamos con María al monte del Señor.
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