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El Rosario de Ecclesia Digital - 2º Misterio Luminoso: La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná. (Jn 2,1-5) María: La alegría de tu Hijo no te fue ajena. Asististe como Madre a la boda de unos amigos. En la celebración de la fiesta se acababa el vino. Tu Hijo salía al encuentro de esta circunstancia y realizaba el primer milagro a petición tuya: Convierte el agua de seis tinajas en vino bueno. De esta manera, la alegría volvía a aquella casa. De esta manera, Jesús comenzaba sus signos, manifestaba su gloria y crecía la fe de sus discípulos. 
María de Caná: Nosotros necesitamos la transformación de la frialdad al fervor del amor. Nos falta perseverancia, valentía, coherencia y fidelidad. Madre: Intercede ante Cristo por nosotros: No nos queda vino que alegre nuestro corazón. María de Caná: Con tu amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinamos y nos hallamos en peligro y ansiedad hasta que seamos conducidos a la patria bienaventurada. María de Caná: Cuida de nosotros. Intercede por nosotros ante tu Hijo para remediar nuestras necesidades. Nos dices: Haced lo que El os diga. Es una exhortación materna para que nos abramos a la vida y a las enseñanzas de Jesús. Seguir las indicaciones de tu Hijo es la clave para que se realice la transformación de nuestras vidas. Queremos hacer lo que El Jesucristo, nos dice. Que nos abramos a su gracia y perseveremos en ella. Que sigamos sus enseñanzas con todas sus consecuencias. María de Caná: No te canses de interceder por nosotros. Amén.
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