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El mes de octubre está dedicado especialmente al rosario. “En su sencillez y profundidad, el rosario sigue siendo también en este tercer milenio una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”, nos recordaba el Papa Juan Pablo II en su carta Rosarium Virginis Mariae. 
El rosario es una oración sencilla. Cada misterio está compuesto por el padrenuestro, diez avemarías y gloria, oraciones elementales de la vida cristiana, que hasta un niño puede conocer. Y es al mismo tiempo es una oración profunda, porque va contemplando los principales misterio de la vida de Jesús desde el corazón de María. Misterios gozosos, misterios luminosos, misterios dolorosos y misterios gloriosos. “Maria su madre guardaba cuidadosamente todas estas cosas, y las meditaba en su corazón (Lc 2,19;51). El cristiano, con María, va contemplando esos misterios con una oración del corazón.
La actitud fundamental del cristiano es mirar a Cristo, dejarse mirar por Él, y en ese cruce de miradas sentirse amado y corresponder con amor. Esta es la actitud contemplativa de un discípulo de Jesucristo, que debe empapar todo su actuar cristiano. Y en esta actitud contemplativa del cristiano, María es la mejor maestra. Ella va por delante como discípula aventajada, ella nos enseña y nos alcanza de Dios las actitudes más hondas de su corazón de madre. El rezo del rosario es una oración contemplativa, que tiene a Jesucristo como centro, y que se vive en profunda comunión de fe y de amor con María, la que guardaba todas estas cosas en su corazón.
En el rosario recordamos a Cristo, en los pasos más importantes de su vida, desde la encarnación a la glorificación, pasando por la vida pública, la pasión y la muerte. No se trata de un simple recuerdo del pasado, sino de detenerse en el misterio de Cristo, que la liturgia de la Iglesia hace eficazmente presente, sobre todo en la Eucaristía. El rosario “no sólo no se opone a la Liturgia, sino que le da soporte”, apuntaba Pablo VI.- En el rosario nos vamos configurando con Cristo, puesto que se trata de una petición constante y humilde, con María, de acoger la vida de Cristo en nosotros. La meditación continua de los misterios de Cristo van configurando nuestro corazón con el suyo.- El rosario es un anuncio continuo de Cristo, es un cauce precioso de evangelización, al alcance de todos, es una pauta de catequesis continua para los cristianos. Para cuántas personas, el rezo del rosario ha sido el único alimento de su vida espiritual.
Fomentemos el rezo del rosario, a nivel individual y comunitario, en la familia y en la parroquia, en los grupos y en las actividades pastorales. Oremos por nuestras intenciones con el rosario, oremos por la paz y por las misiones. Iniciemos en esta oración tan preciosa a los niños y a los jóvenes, expliquemos su significado, hagamos catequesis con los misterios del rosario. El que aprende a rezar el rosario desde niño, tiene aprendido todo un camino de oración para toda su vida. En mis Visitas pastorales reparto rosarios a todo el mundo. Lo hago con este deseo: que todos recen el rosario. El rosario no es “un collar con una cruz”, como dijo una célebre ignorante de nuestros días al recibir este regalo del Papa. El rosario es una colección de cincuenta rosas para ofrecerlas con amor a la Madre del cielo.
Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona 04.10.2009
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