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Pablo: Compañero de tareas evangelizadoras y amigo. Te pedimos por los comunicadores del Evangelio: Hombres y mujeres de prensa, radio, cine, televisión, internet y otros medios posibles…
Ellos, como tú en los primeros años de nuestra historia eclesial siguen siendo una realidad necesaria para difundir la novedad del Evangelio en nuestro tiempo con los medios más rápidos y eficaces. Te pedimos, Pablo, comunicador eficaz del Evangelio, que ilumines las conciencias de los nuevos heraldos del Evangelio les ayudes a formar sus pensamientos a la escucha del Espíritu de Jesús. Ellos deben ser en nuestra Iglesia los enamorados de Cristo signo permanente del auténtico evangelizador y de la implantación de la Iglesia en nuestra historia. Que la comunicación auténtica del Evangelio Nos de a los nuevos comunicadores el valor y la decisión radical De la fidelidad al mensaje. Que aquellos que trabajamos en los medios de comunicación social no nos debilitemos bajo el peso de tanta información ni nos conformemos con verdades parciales o provisionales. Que sepamos ir contracorriente para conseguir una relación comunicativa eficaz entre nuestra vida y la de Dios. Que descubramos la urgencia de Jesús antes de subir a los cielos: “Id y anunciad el Evangelio por toda la tierra…” Este es el celo apostólico que te impulsó a ejercitar tu misión: Siendo libre te hiciste esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Te hice judío con los judíos para ganar a los judíos; te sometí a la Ley a fin de ganar a los que están sometidos a la Ley. Y te hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Te hice todo con todos, para ganar al menos a algunos, a cualquier precio. Que también nosotros, comunicadores del Evangelio en el siglo XXI gastemos nuestra existencia como buenos sembradores por la causa de anunciar ese “cielo nuevo y esa tierra nueva”. Amén
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