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Durante el acto también ha intervenido el Arzobispo de Sevilla, Cardenal Carlos Amigo Vallejo, con una alocución sobre Las Bienaventuranzas. Quiénes son y de dónde vienen en la que ha destacado que “los mártires, con la fuerza del Espíritu Santo, proclaman, con el precio de su vida, que nada se puede anteponer al amor de Cristo”. Durante su exhortación el cardenal Amigo, ha señalado que “los mártires son patrimonio ejemplar de la Iglesia. Su testimonio conmueve y arrastra al conocimiento de Cristo, el testigo fiel, por el que ofrecieron su vida”.
Después, en “razones que avalan su muerte santa” aclaró que “murieron por su fe en el Dios que se había revelado en Jesucristo y por la libertad de conciencia de llevar la fidelidad a Jesucristo hasta las últimas consecuencias”. Además, “estuvieron firmes en la confesión del nombre de Cristo”.
A continuación, el Arzobispo de Sevilla ha resaltado la “ejemplaridad de su testimonio”, que “desvela la belleza de la fe cristiana y demuestra, con la evidencia del amor, que es posible vencer el mal con la fuerza del bien”.
Por último, el Cardenal Carlos Amigo Vallejo se interrogó acerca de qué esperar de estas beatificaciones y subrayó que “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Con ellos compartimos la misma esperanza que obliga a la Iglesia a ir peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios (…) En los mártires se ilumina el misterio de la Cruz. Ellos y su testimonio es causa de nuestra alegría (…) Después de atroces torturas, confirmaron su fe. Murieron pero vencieron”.
Devolver el bien a quien te ha hecho mal
En el acto han sonado distintas piezas musicales -entre ellas los himnos en honor a los 498 mártires del siglo XX en España- interpretadas por el Coro de la Catedral de la Almudena de Madrid y el Coro de la Filarmónica Romana. Asimismo se han recitado oraciones y se ha leído el testimonio de Bartolomé Blanco, laico, nacido en Pozoblanco (Córdoba) y martirizado, a los 21 años. En la carta que se ha leído, dirigida a sus tías y primos, Bartolomé escribió: “Conozco a todos mis acusadores; día llegará que vosotros también los conozcáis, pero en mi comportamiento habéis de encontrar ejemplo, no por ser mío, sino porque muy cerca de la muerte me siento también muy próximo a Dios Nuestro Señor, y mi comportamiento con respecto a mis acusadores es de misericordia y perdón. Sea ésta mi última voluntad: perdón, perdón y perdón; pero indulgencia que quiero vaya acompañada del deseo de hacerles todo el bien posible. Así pues, os pido que me venguéis con la venganza del cristiano: devolviéndoles mucho bien a quienes han intentado hacerme mal”.
Roma, 27 de octubre de 2007
NOTA OFICINA INFORMACIÓN DE LA CEE









































