ALERTAS INFORMATIVAS

Suscríbete ALERTAS


¿Acepta HTML?

El final del Año Paulino de Ecclesia Digital - El celo evangelizador de Pablo Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 0
MaloBueno 
Escrito por Jacinto Maristany   
lunes, 15 de junio de 2009

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, en su capítulo 15, versículos 36 al 40, podemos leer: “Dijo Pablo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos por todas las ciudades en que hemos evangelizado la palabra del Señor y veamos como están. Bernabé quería llevar consigo también a Juan, llamado Marcos; pero Pablo juzgaba que no debían llevarle, por cuanto los había dejado desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra. Se produjo tal exacerbación de ánimos, que se separaron uno de otro, y Bernabé, tomando consigo a Marcos, se embarcó para Chipre, mientras Pablo, llevando consigo a Silas, partió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor”.

Image

Cuando los discípulos, en Jerusalén,  recelaban de Pablo, que quería unirse con ellos, fue Bernabé quien “le condujo a los apóstoles, a quienes contó como en el camino había visto al Señor, que le había hablado, y como en Damasco había predicado valientemente el nombre de Jesús” (Act. 9, 27). Fueron Pablo y Bernabé quienes, en el Concilio de Jerusalén, “referían cuantas señales y prodigios había hecho Dios entre los gentiles por medio de ellos” (Act. 15, 12). Fue Bernabé quien avaló a Pablo ante los apóstoles. Fueron ambos apóstoles quienes dieron a conocer la universalidad del mensaje de Cristo.

 

Pero esta amistad recibió un tremendo jarro de agua fría cuando Bernabé quería llevar para la siguiente misión a su sobrino Juan Marcos (el evangelista) quien, ante las tremendas dificultades pasadas en el viaje anterior, los había dejado. El celo evangelizador de Pablo le llevó a separarse de su gran amigo y protector ante el temor de que Juan Marcos pudiese ser un freno en la nueva misión. Cuando el Señor llama, nada ni nadie debe obstaculizar la respuesta. La separación del amigo, del hermano, de los padres, no es falta de amor hacia ellos. La separación es saber que lo primordial es decir si a Dios, aunque ello pueda hacer sangrar nuestro interior y el de los seres queridos. Cuando María dijo: “He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc. 1, 37), el sufrimiento que esta respuesta podía producir, y produjo, en José no fue el más mínimo impedimento a su fiat, siendo un ángel del Señor el que llevó la paz al corazón del sorprendido esposo, que no entendía nada. El que recibe la particular llamada del Señor, no deja de amar a los suyos con la fidelidad de su si, todo lo contrario, su respuesta será una generosa fuente de Gracia para ellos.        

 

Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."




¿Te ha gustado el artículo? Compártelo....
Digg!Reddit!Del.icio.us!Google!Live!Facebook!Slashdot!Netscape!Technorati!StumbleUpon!Spurl!Wists!Simpy!Newsvine!Blinklist!Furl!Fark!Blogmarks!Yahoo!Smarking!Netvouz!Shadows!RawSugar!Ma.gnolia!PlugIM!Squidoo!BlogMemes!FeedMeLinks!BlinkBits!Tailrank!linkaGoGo!Free social bookmarking plugins and extensions for Joomla! websites! title=
 
< Anterior   Siguiente >

IDIOMA