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Yo, Pablo, judío, natural y vecino de Tarso de Cilicia, ciudad no insignificante... ...pero criado en esta ciudad, Jerusalén, como alumno de Gamaliel. ... Perseguí a muerte este Camino, apresando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres y... Fui a Damasco para traerme presos a Jerusalén a los que hubiese allí... Pero sucedió que en el viaje, al acercarme yo a Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz celeste me envolvió de claridad, caí por tierra y oí una voz que me decía: “Sául, Saúl, ¿por qué me persigues? ” Yo pregunté: ¿Quién eres, Señor? Me respondió:”Yo soy, Jesús, el Nazareno, a quien tú persigues”
Como yo no veía por el resplandor de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano hasta Damasco... Un tal Ananías...fue a verme, se puso a mi lado y me dijo: Hermano Saúl, el Señor me ha enviado, Jesús, el que se te apareció cuando venías por el camino, para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo... ...He sido alcanzado por Cristo Jesús... para mí la vida es Cristo...lo que antes consideraba una ganancia ahora lo considero pérdida por amor a Cristo... por él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo por estiércol con tal de ganar a Cristo y estar unido a él... ...Después, tres años más tarde, subí a Jerusalén, para conocer a Pedro y me quedé quince días con él.... pasados catorce años subí de nuevo a Jerusalén en compañía de Bernabé...y reconociendo el don que he recibido, Santiago, Pedro y Juan, los respetados como pilares, nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de solidaridad, de acuerdo en que nosotros nos dedicáramos a los paganos y ellos a los judíos... ...Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos, con peligros de bandoleros, peligros entre mi gente, peligros entre paganos, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar...muerto de cansancio, sin dormir muchas noches, con hambre y sed, a menudo en ayunas, con frío y sin ropa...Y aparte de eso exterior, la carga de cada día, la preocupación por todas las comunidades... De tanta congoja y agobio como sentía, os escribí con muchas lágrimas, pero no era mi intención causaros pena, sino haceros caer en la cuenta del amor tan especial que os tengo... Vosotros sois mi carta, escrita en vuestros corazones, carta abierta y leída por todo el mundo. Se os nota que sois carta de Cristo y que fui yo el amanuense; no está escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en el corazón... Siento muchas ganas de haceros una visita, de paso para España....Por el momento me dirijo a Jerusalén, portando un servicio a los consagrados; porque Macedonia y Grecia han decidido dar una muestra de solidaridad a los pobres entre los consagrados de Jerusalén. Concluido este asunto y entregado el producto de la colecta, saldré para España, pasando por Roma, vuestra ciudad... ...Yo, hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo o tradiciones de nuestros padres, estoy preso desde que en la ciudad de Jerusalén me entregaron a los romanos. Por lo que a mí toca, estoy para derramar mi sangre y no me falta mucho para soltar las amarras. He competido en noble lucha, he corrido hasta la meta, me he mantenido fiel. Ahora ya me aguarda la merecida corona con la que el Señor, juez justo, me premiará el último día...
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