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Queridos diocesanos: El domingo 14 de junio, solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, tiene lugar el DIA DE CARIDAD, la jornada que recuerda a todos los fieles cristianos el mandamiento del amor fraterno, formulado por nuestro Salvador en la última Cena con sus discípulos la víspera de su pasión después de haber instituido la Eucaristía como signo y medio eficaz de unión con Él y aun con todos los hombres nuestros hermanos. Por eso cada celebración eucarística, a la vez que actualiza la entrega de Jesucristo en la cruz por el mundo entero, nos hace testigos e instrumentos de la compasión de Dios por cada hombre o mujer que sufre por alguna causa. 
De este modo, de la Eucaristía nace el compromiso personal y el servicio de la caridad para con el prójimo, que consiste en mirar a los demás no desde los propios sentimientos sino con la mirada misericordiosa y solícita de Jesucristo. Por eso el amor fraterno es mucho más que un afecto humano, es ante todo una actitud moral de conducta práctica que nace, eso sí, de conocer hasta dónde llegó el amor de Cristo hacia nosotros. El amor fraterno, expresión de la caridad como virtud teologal junto a la fe y la esperanza, nos impulsa a ser también nosotros "pan partido" para los demás, a la vez que trabajamos por un mundo más justo y más fraterno. No podemos olvidar lo que Jesús dijo a sus discípulos cuando le mostraron la multitud hambrienta, exhortándoles a comprometerse en primera persona: "Dadles vosotros de comer" (Mt 14, 16).
Dar de comer es una de las obras de misericordia llamadas corporales, que teníamos casi olvidadas porque esta necesidad apenas se manifestaba en nuestra sociedad de consumo. Caritas, la organización caritativa de la Iglesia Católica, junto con otras instituciones y obras sociales de titulación eclesial también, se ha dedicado siempre a llevar a cabo programas de promoción y de justicia social. Pero la crisis económica que padece nuestra sociedad la ha obligado a atender con más intensidad la más perentoria de las necesidades humanas. Sabemos todos cómo ha aumentado la demanda de todo lo que es atención primaria, e incluso tenemos noticia de la angustia que están padeciendo muchas familias que carecen de recursos, como sucede, por ejemplo, con aquellas que se quedan sin el subsidio de desempleo del miembro familiar que aportaba algún ingreso.
Caritas nos lleva diciendo desde comienzos de año que Una sociedad con valores es una sociedad con futuro. En este momento no sólo el futuro sino también el presente están dependiendo no de grandes proyectos de educación en valores sino del valor siempre actual pero ahora con carácter de urgencia, del dar de comer al que lo necesita. No perdamos de vista esta necesidad básica, por imperativo ético y como exigencia de nuestra participación en la Eucaristía. Que cada uno mire cómo administra sus bienes. Sobre estos pesa una hipoteca de atención al prójimo necesitado de ayuda. Se impone, pues, una mayor austeridad de vida y, sobre todo, un esfuerzo creciente de generosidad para con el prójimo, que puede ser el vecino de piso o el antiguo compañero de oficina o, sencillamente, la persona desconocida que acude discretamente a Caritas o a un comedor social. Tengámoslo en cuenta todos en la colecta del DÍA DE LA EUCARISTÍA, DÍA DE CARIDAD. Con mi cordial saludo y bendición: + Julián, Obispo de León
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