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El pasado 24 de abril, al
término de una solemne Eucaristía presidida por el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la
Congregación vaticana para las Causas de los Santos, y concelebrada por 30
obispos y más de un centenar de sacerdotes, al aire libre para permitir la
participación de los más de 15.000 fieles que se hicieron presentes, y
transmitida al mundo entero por más de 80 cadenas de televisión y por otros
medios informativos, el cuerpo del Padre Pío
de PietreIcina fue expuesto a la veneración de los fieles en una urna de
cristal, en la misma capilla en la que ha estado enterrado durante casi 40
años: la cripta del santuario de Nuestra Señora de las Gracias de San Giovanni
Rotando (Foggia - Italia).
Días
antes, el 2 de marzo, en el marco de una celebración litúrgica presidida por el
arzobispo de la Diócesis, ante el superior general de los Capuchinos y otras
autoridades religiosas y civiles, y presentes, entre otros, los familiares del
Fraile capuchino y los beneficiados por los dos milagros aprobados por la
Iglesia para la beatificación y para la canonización del Santo, se había
realizado la exhumación de los restos mortales del Padre Pío, encontrándolos en
"bastante buen estado de conservación", aunque algo afectados por la
humedad, ya que el revoque de la fosa en que fue colocado, a metro y medio bajo
el pavimento, se llevó a cabo entre los días 23 y 26 de septiembre de 1968,
fechas de la muerte y del entierro, respectivamente.
Se ha
habilitado un número de teléfono para los que quieran reservar día y hora para
venerar el cuerpo del Padre Pío, que, como dijo el cardenal Saraiva en la
homilía de la Eucaristía antes mencionada, "nos recuerda todo el bien que
realizó entre nosotros por medio de ese cuerpo... y nos invita a mirar al
futuro y a renovar nuestra fe en la resurrección de la carne", y son ya
más de 900.000 personas, de los cinco continentes, las que se han apuntado. Hay
otra entrada para los que no hagan esa reserva, en la que habrá que hacer fila
y esperar, como sucedía hasta ahora con frecuencia, incluso varias horas.
El
Padre Pío nació en PietreIcina (Benevento Italia) el 25 de mayo de 1887, vivió
las vocaciones de franciscano-capuchino y de sacerdote y fue enriquecido por el
Señor con muchos dones extraordinarios, orientados todos ellos al cumplimiento
de la "misión grandísima" que le había encomendado. Entre esos dones
sobresale el de las Llagas de Jesucristo en sus manos, pies y costado durante
50 años. En septiembre de 1916 fue destinado al convento de San Giovanni
Rotonda, donde ejerció un intensísimo apostolado, sobre todo como confesor,
hasta su muerte, acaecida el 23 de septiembre de 1968. Fue beatificado y
canonizado por Juan Pablo II el 2 de
mayo de 1999 y el 16 de junio del 2002, respectivamente. Su tumba, lugar de
peregrinación desde el día siguiente a su entierro, es visitada en la
actualidad por unos 8 millones de devotos al año.
Entre
las muchas obras que promovió el Padre Pío sobresalen los Grupos de Oración que
llevan su nombre, presentes, cada día en mayor número, en los cinco
continentes, también en nuestra Diócesis (Estella, Lekunberri, Pamplona,
Tudela...), y el hospital de San Giovanni Rotondo, al que llamó "Casa
Alivio del Sufrimiento", hoy con 1. 800 camas.
Pablo
VI, a quien el Padre Pío, lo mismo que a Juan Pablo 11, anunció que se
preparara para ser sucesor del apóstol Pedro como obispo de Roma, nos dejó este
retrato del Santo: "Celebraba la misa humildemente, confesaba de la mañana
a la noche y, aunque difícil decirlo, era representante vivo de las Llagas de
Jesucristo. Era hombre de oración y hombre de sufrimiento". Retrato del
Padre Pío en el que puede faltar su tierna y filial devoción a la Virgen María,
de la que, además, fue incansable promotor; tanto que, como testamento
espiritual, nos dejó estas palabras: "Amad a la Virgen, haced que la amen,
rezad siempre el rosario".
ELÍAS CABODEVILLA
GARDE
Tomado de La
Verdad, nº 3.710, 13-06-2008
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