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Espíritu Santo: Señor y dador de vida. Sin ti no florece la tierra. Ni puede existir cuanto contemplamos a nuestro alrededor. Tú eres la fuente de agua viva que sale del trono de Dios

hasta convertirse un río caudaloso cuyas aguas limpias y medicinales sanan todo lo que tocan: peces y plantas... y tus orillas están llenas de árboles con toda clase de frutos medicinales. Espíritu de Dios río de agua viva, la fuente del amor que siempre mana y no se agota. Esto es lo que dijo Jesús un día en el templo: “Si alguno tiene sed venga a Mi y beba… De su interior brotarán ríos de agua viva”. Ven Espíritu Santo, agua viva que brota, fuente del amor verdadero que apagas nuestra sed; río impetuoso que cura nuestras dolencias. Inunda nuestro corazón, llena nuestra vida de sentido, refresca nuestro espíritu agotado, llueve sobre nuestra tierra agrietada y seca, dale nueva vida y haz brotar en ella los frutos de la paz y el amor. Modélame, fórmame, elévame a una atmósfera pura y santa, donde la rica corriente de tu amor pueda fluir por mi alma.
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