ALERTAS INFORMATIVAS

Suscríbete ALERTAS


¿Acepta HTML?

El Papa ya en Tierra Santa (8): Benedicto XVI en la mezquita Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 1
MaloBueno 
Escrito por Jesús de las Heras Muela   
domingo, 10 de mayo de 2009

De la oración de la mezquita azul de Estambul al elogio de la razón en la mezquita Al-Hussein Bin Talal de Amman

El Papa Benedicto XVI ha entrado, por segunda vez, en una mezquita. Ahora, en el mediodía del sábado 9 de mayo de 2009, ha sido en la mezquita principal de Amman, dedicada al rey Hussein, fallecido en febrero de 1999. Su visita a este lugar sagrado del islamismo ha estado cargada de simbolismo y, sobre todo, de camino recorrido, de frutos  ya alcanzados, de frutos todavía por llegar.

Dos años y medio atrás, Benedicto XVI entraba en la mezquita azul de Estambul. Todo fue entonces expectación. Hasta temor. Dos meses y medio antes buena parte de la Comunidad Islámica no entendió un fragmento de su discurso en la Universidad de Ratisbona (Alemania). Y aquella visita a la bellísima mezquita azul de Estambul era la visita del perdón, de la reconciliación. Suponía una meta, pero, sobre todo, un camino. Un camino, en el diálogo islamo-católico, que se ha ido haciendo al andar, aun cuando todavía quedan tantas etapas por recorrer. Una de ellas, serena, cordial y también esperanzada, ha sido la de su visita a la mezquita de Amman.

 

La “encíclica” de la mezquita, con música y su letra

 

        En su atrio, Benedicto XVI ha pronunciado el discurso de la razón, de la purificación de las Religiones y su decisiva e imprescindible cooperación en pos de la verdad, del bien, de la justicia, de la  libertad, del desarrollo, del progreso, de la paz y  del amor. En la mezquita azul de Estambul, Benedicto XVI trazó, sin escribir palabra alguna, sin pronunciar palabra alguna, una extraordinaria “encíclica”. A aquella música orante, ahora Benedicto XVI le ha puesto letra. Es la letra del elogio de la razón, la letra de la grandeza y la necesidad de la Religión, la letra de un futuro mejor. Lo veremos en nuestra próxima entrega.

        Y es que ahora no me resisto a volver a publicar el texto que escribí hace dos años y medio, tras la visita de Benedicto XVI a la mezquita azul de Estambul. Y es que, repito, para entender la letra de la “encíclica” de la mezquita Hussein de Amman, hace falta escuchar primera la música de la “encíclica” de la mezquita azul de Estambul.

 

La anterior visita de Benedicto XVI a una mezquita

 

        Fue en el atardecer del 30 de noviembre de 2006. Fue a la mezquita azul de Estambul. Fue la oración íntima y personal del Papa en la mezquita azul de Estambul, en el segundo recinto más sagrado del Islamismo. No era oración litúrgica, revestida de connotaciones externas de la liturgia y de la devoción cristiana. Era oración privada y personal.

         Duro un minuto. Un minuto de recogimiento y de meditación. ¡Un minuto que condensa tanto tiempo, tanta espera, tanta siembra! Un minuto para la historia y para la eternidad.

        El rostro del Papa reflejaba dulzura, gozo, confianza, acogida y esperanza. Vestía su blanca e inmaculada sotana papal. Tenía las manos cruzadas debajo del pecho; los ojos cerrados; los pies descalzos; la mente serena y luminosa, como siempre; las palabras, entonces silentes, apacibles y verdaderas; y el corazón abierto de par en par.

        ¿Qué pensaría el Papa? ¿Que musitaría el Papa? ¿Cuál sería su plegaria? A buen seguro que daba gracias a Dios por el decurso de su viaje -el más difícil- a Turquía, puente entre Oriente y Occidente, encrucijada de religiones y de cultura, corazón del Islam. A buen seguro que recordó los días siguientes a su discurso en Ratisbona. Y dio gracias a Dios -al Único Dios verdadero- que, en menos de dos meses, le ha permitido ser instrumento tan eficaz de paz, de diálogo y de reconciliación.

        Aquel minuto suyo de recogimiento y de oración mirando a La Meca vale, sí, por todas las polémicas, como las vividas tras su discurso en la Universidad de Ratisbona.

        Aquel minuto suyo de plegaria iluminada, junto al Gran Muftí de Estambul, es una encíclica: la encíclica del diálogo interreligioso, del servicio a la paz, la intercolaboración y la convivencia entre culturas y religiones. Es la encíclica de la profesión en el Dios creador del cielo y de la tierra, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso. En el Dios, en suma, que es y es Amor.

        Fue, es la encíclica de la existencia de Dios. De la demostración, en soledad sonora, de Dios. De la trascendencia y del valor preeminente de la Religión, fundada siempre en la razón.

        Fue, es la encíclica que refuta, sin palabras, pero con la fuerza del testimonio vivo, teorías y prácticas de un mundo sin Dios, de un hombre sin alma, de una vida sin trascendencia.

        Fue, es la encíclica sin palabras de un hombre de Dios, de un humilde, perseverante y eficiente trabajador de la viña del Señor, de un cooperador espléndido de la verdad.       

 

Jesús de las Heras Muela

Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."




¿Te ha gustado el artículo? Compártelo....
Digg!Reddit!Del.icio.us!Google!Live!Facebook!Slashdot!Netscape!Technorati!StumbleUpon!Spurl!Wists!Simpy!Newsvine!Blinklist!Furl!Fark!Blogmarks!Yahoo!Smarking!Netvouz!Shadows!RawSugar!Ma.gnolia!PlugIM!Squidoo!BlogMemes!FeedMeLinks!BlinkBits!Tailrank!linkaGoGo!Free social bookmarking plugins and extensions for Joomla! websites! title=
Modificado el ( domingo, 10 de mayo de 2009 )
 
< Anterior   Siguiente >

IDIOMA