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Portadoras de amor, maestras de misericordia, constructoras de paz, comunicadoras de calor y de humanidad ¿Es políticamente correcto ensalzar a la mujer en Oriente Medio? ¿No es una gran noticia, una inmensa noticia, que un líder mundial habla de la mujer en unos de estos países? Benedicto XVI lo ha hecho con la libertad, la valentía, la clarividencia, la finura y la luminosidad que le caracterizan. Ya lo hizo el domingo 22 de marzo, en Luanda, capital de Angola, donde tampoco es habitual hablar y alabar a la mujer. Y ahora la ha hecho en la Misa de los todos los católicos jordanos, en el tercer día de su visita a este país, en el estadio deportivo de Amman. En el Domingo, en el día del Señor.
He aquí un decálogo con las diez frases más significativas dedicadas a la mujer –y a la mujer por excelencia que es María Santísima- que el Papa ha pronunciado tanto en la homilía de la misa del domingo 10 de mayo como en la posterior alocución previa al Regina Caeli. 1.- ¡Cuánto la Iglesia en estas tierras debe al testimonio de fe y amor de innumerables madres cristianas, hermanas, maestras y enfermeras, de todas aquellas mujeres que de diversa manera han dedicado su vida a construir la paz y a promover el amor! 2.- Desde las primeras páginas de la Biblia, vemos como hombre y mujer, creados a imagen de Dios, son llamados a completarse el uno al otro como administradores de los dones de Dios y sus colaboradores en comunicar el don de la vida, sea la física como la espiritual, a nuestro mundo. 3.- Desafortunadamente, esta dignidad y misión donadas por Dios a las mujeres no siempre han sido suficientemente comprendidas y estimadas. 4.- La Iglesia, y la sociedad en su conjunto, han llegado a darse cuenta de con cuanta urgencia tenemos necesidad de aquello que mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, llamaba “el carisma profético” de las mujeres (cf. Mulieris dignitatem, 29) como portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz, comunicadoras de calor y humanidad a un mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con fríos criterios de explotación y provecho. 5.- Con su testimonio público de respeto por las mujeres y con su defensa de la connatural dignidad de cada persona humana, la Iglesia en Tierra Santa puede dar una importante contribución al desarrollo de una cultura de verdadera humanidad y a la construcción de una civilización del amor. 6.- El ejemplo supremo de las virtudes femeninas es la Bienaventurada Virgen María: la Madre de la Misericordia y Reina de la Paz. 7.- Mientras ahora nos dirigimos a ella, invocamos su materna intercesión para todas las familias de estas tierras, para que puedan ser escuelas de oración y escuelas de amor. 8.- Pidamos a la Madre de la Iglesia que dirija su mirada misericordiosa sobre todos los cristianos de estas tierras; que con la ayuda de su oración puedan ser verdaderamente una sola cosa en la fe que profesan y en el testimonio que ofrecen. 9.- A Ella que respondió generosamente al anuncio del ángel y aceptó la llamada para convertirse en la Madre de Dios, pidamos que del valor y fortaleza a todos los jóvenes que hoy disciernen su propia vocación, de modo que ellos puedan dedicarse generosamente a sí mismos a cumplir la voluntad del Señor. 10.- En este tiempo pascual es con el título de Regina Caeli que nosotros nos dirigimos a la Bienaventurada Virgen. Como fruto de la Redención conquistada por la muerte y resurrección de su Hijo, también Ella fue elevada a una gloria eterna y coronada como reina de los Cielos. Con gran confianza en la potencia de su intercesión, nos dirigimos a ella ahora con alegría en nuestros corazones y con amor por nuestra gloriosa siempre Virgen Madre, e invocamos sus oraciones. Jesús de las Heras Muela
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