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Jesucristo, la Piedra Angular, es la Primera Piedra Benedicto XVI bendice en Tierra Santa, concretamente en Jordania, dos primeras piedras para sendos nuevos edificios, sendas nuevas realizaciones eclesiales. Las dos están cargadas de simbolismo y de esperanza. Las dos hablan de futuro. De un futuro mejor.

¿Qué es, que significa una primera piedra? Una primera piedra es siempre solo el inicio. Pero es también el resultado de un largo camino previo, de un arduo trabajo preparatorio. No se coloca, no se bendice una primera piedra si no es cuando ya se vislumbra tras ella vendrá otras muchas y se construirá el edificio completo. La Iglesia –escribe el apóstol San Pedro en una de sus cartas- es la suma de las piedras vivas que son sus miembros, cimentados, ensamblados, levantados y erigidos sobre la Piedra Angular –la Primera Piedra por excelencia- que es Jesucristo. Además para que haya una primera piedra material hacen faltan muchas “piedras” vivas espirituales. Por todo ello, la primera piedra habla de vida, de esperanza, de futuro –sí-. Habla de Iglesia. La primera piedra es ya un fruto, es simiente esparcida sobre la besana abierta, previamente roturada, en la confianza y en la seguridad que el labrador la cuidará. Y, al igual que en la imagen del grano de trigo que solo cayendo en la tierra, florece en espiga de oro, el edificio solo será edificio a partir de su primera piedra. Una primera piedra, sí, a la que luego han de seguir otras más, otras muchas más. Dos primeras piedras Dos primeras piedras bendice Benedicto XVI en su visita a Jordania, en el pórtico y primera etapa de su peregrinación a Tierra Santa. Las dos están repletas de esperanza. La primera la ha bendecido en la mañana del sábado 9 de mayo. Es la primera piedra de la futura Universidad de Madaba, iniciativa del patriarcado latino de Jerusalén. La segunda primera piedra la bendecirá en la tarde del domingo 10, a las orillas del Jordán, en la Betania jordana, junto al lugar del Bautismo de Jesús. Será la primera piedra de la iglesia, del templo de los latinos y de los greco-melquitas en este lugar. Una primera piedra, diez expectativas Pero ¿qué significa la primera piedra, ahora en concreto, de la futura Universidad de Madaba? El mismo Benedicto XVI nos lo explica: 1.- La Iglesia en Jordania está viva, tiene futuro, tiene esperanza, puede sembrar, confía en cosechar. 2.- Si es Universidad, es libertad, es universalidad, es apertura, es búsqueda de la verdad y del bien. “El corazón humano – ha añadido- puede endurecerse a causa de un ambiente restringido, por los intereses y las pasiones. Pero cada ser humano también está llamado a la sabiduría y a la integridad, a la elección más básica e importante de todas: la del bien sobre el mal, de la verdad sobre la deshonestidad”. 3.- Esta Universidad será espacio abierto para todos: para estudiantes cristianos y musulmanes y de otras religiones. Será así cátedra abierta de diálogo, de encuentro y de cooperación interreligiosa. 4.- Esta Universidad está llamada al desarrollo de las sucesivas generaciones de estudiantes, les preparará para servir mejor a la comunidad y a elevar los niveles de vida. 5.- Además, la formación intelectual refinará la capacidad crítica de los estudiantes, ahuyentará la ignorancia y los prejuicios, y les ayudará a desmenuzar los encantos emanados de ideologías viejas y nuevas. 6.- Esta Universidad será no sólo una tribuna donde consolidar la adhesión a la verdad y a los valores de una cultura específica, sino también un lugar de comprensión y diálogo. 7.- Esta Universidad servirá a la relación y al diálogo entre ciencia y fe, en el ámbito de las instituciones de la educación superior y su contexto cultural. En este sentido ha reiterado que “la fe en Dios no excluye la búsqueda de la verdad; sino que al contrario la estimula”. 8.- Esta Universidad ha de ser cátedra y antídoto a la intolerancia, al fundamentalismo, al fanatismo: “Obviamente la religión, como la ciencia y la tecnología, como la filosofía y cualquier expresión de nuestra búsqueda de la verdad, pueden corromperse. La religión se desfigura cuando se la obliga a servir a la ignorancia y el prejuicio, el desprecio, la violencia y el abuso”. 9.- Esta Universidad habrá de responder a su vocación de paz y de justicia. En palabras especialmente dirigidas a los estudiantes cristianos de Jordania, el Papa les ha dicho que “están llamados a ser constructores de una sociedad justa y pacífica formada por personas de distinta extracción religiosa y étnica. Tales realidades no deben conducir a la división, sino al enriquecimiento recíproco. La misión y la vocación de la Universidad de Madaba es precisamente la de ayudar a participar más plenamente en esta noble tarea”. 10.- Esta Universidad, en los umbrales, en las montañas que dan al valle de la Tierra Prometida, es prenda y promisión de futuro “para que podáis ver generaciones de hombres y mujeres cualificados, tanto cristianos como musulmanes o de otras religiones, capaces de ocupar su lugar en la sociedad, dotados de pericia profesional, bien informados y educados con los valores de la sabiduría, la honestidad, la tolerancia y la paz”. ECCLESIA DIGITAL
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