Coincidiendo con la semana mundial de
la Armonía Interconfesional entre todas las religiones, confesiones y
creencias, que se celebra desde el pasado año, la primera semana de febrero, se
me ocurre avivar ciertos pensamientos, alrededor de las muchas especies de fe,
que suelen llamarnos a las puertas del corazón. La llamada ha de ser de
compresión y de diálogo, para que se produzca verdaderamente la armonía. Al
igual que la vida no es aceptable, salvo que el cuerpo y el alma se hallen en
buena concordia, los creyentes de todas las religiones, deben abandonar
cualquier forma de intolerancia y discriminación, siendo sinceros consigo mismo
para poder derribar las barreras que nos separan y, así, poder construir lazos
de entendimiento y amistad.
Por Roberto Esteban Duque, sacerdote y profesor de Teología Moral Especial
En una conversación distendida y amable, un sacerdote me decía que hoy es un tiempo formidable para la fe y, por tanto, para la Iglesia, en este año que Benedicto XVI declaró “Año de la fe”, con motivo del cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.
Por José Luis
Restán, director editorial de la Cadena Cope, en Páginas Digital del 02/02/2012
Soy uno de tantos que han revivido, conmovidos, las imágenes de la gran
revolución polaca a través de la película Popieluszko. No pretendo entrar en sus méritos artísticos sino
en la memoria que aviva en las gentes de mi generación y, sobre todo, en las
lecciones que nacen de aquella experiencia y que siguen siendo de gran utilidad
para nosotros.
Concluida
la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Papa, que dedicó al
menos cuatro intervenciones públicas de estos días al tema, recibió el viernes
27 de enero a los miembros de la plenaria de la Congregación para la Doctrina
de la Fe. En su discurso, que publicaremos íntegramente la próxima semana, el
Santo Padre habló de sus expectativas ante el Año de la Fe, con un especial
detenimiento en el papel y en la dimensión ecuménica de esta magna
convocatoria.
España
superó por primera vez los cinco millones de parados en 2011, al terminar el
ejercicio con 5.273.600 desempleados, 577.000 más que en 2010, y una tasa de
paro del 22,85%, la más alta desde 1995. Los datos y cifras del paro en España
son especialmente severos en lo referente al trabajo de los jóvenes dado que
nuestro paro juvenil cuadriplica la tasa mundial de desempleo.
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz
Gallardón, acaba de anunciar la reforma de la actual ley orgánica, De la salud sexual y reproductiva y de la
interrupción del embarazo, del 3 del marzo del 2010, al considerar que el
aborto consentido de la mujer embarazada, sobre todo, siendo de 16 y 17 años de
edad sin autorización paterna o de tutor, no protege la vida humana según
jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Ahora bien, en mi opinión, dicha ley
orgánica, que defiende el aborto como un derecho de la mujer gestante, no solo
debe ser reformada, sino que debe ser abrogada, porque el aborto es un grave delito al matar a un nasciturus, es decir, a una persona en fieri que tiene el derecho a nacer y vivir
en este mundo.
Un artículo del sacerdote y
teólogo José-Román Flecha Andrés (Diario de León, 4 de febrero de 2012)
“El hambre va con las guerras, los
campos, el verano árido. Y sus manos están limpias. Y vacías”. Esos versos del
poeta serbocroata Milan Dedinatz apenas pueden ser comprendidos por muchos de
nuestros conciudadanos. El hambre empujó a muchos de nuestros parientes a
emigrar. Tal vez a nosotros mismos. Pero para muchos de nosotros es un recuerdo
vago y lejano.
El cáncer da pánico. Es una de las
principales causas de mortalidad en todo el mundo.La OMS
calcula que, de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas morirán
de cáncer entre 2005 y 2015. Cada 4 de febrero, la citada Organización Mundial
de la Salud, apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios
para aliviar la carga mundial de la enfermedad. La prevención del cáncer y el
aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas recurrentes.
Por Roberto Esteban Duque, sacerdote y profesor de Teología Moral
Hay algo que produce estupor en el seno de la sociedad española: la tesis de la imposición de una coexistencia neutra, donde la religiosidad brotaría de sus miembros, pero no de la aceptación de una naturaleza comunitaria religiosa ni de la aprobación de la doctrina de una institución, como es la Iglesia católica. Lo ocurrido recientemente entre la forma de determinar la elección de pregonero para la Semana Santa de Valladolid y el estado inerme del arzobispado confirma la pretensión de semejante ideal para la sociedad.
El periodista de Avvenire acaba de preguntar a Julián Carrón sobre la posibilidad de mantener una posición de esperanza en el vendaval de la crisis. Carrón responde que esperar corresponde a la naturaleza del hombre, pero que con el paso del tiempo esa actitud se corrompe si no es sostenida, como decía Peguy, por una gran gracia.
Y añade que la figura ejemplar de esta posición la encarna hoy Benedicto XVI. "Es difícil encontrar una persona que tenga su misma lucidez de juicio sobre la situación actual y, a la vez, que no se retire en un espiritualismo ajeno a la realidad, sino que siga retándonos a todos, al mostrar cómo la fe puede aportar una contribución decisiva para afrontar los desafíos que nos esperan. Tenemos la suerte de estar ante un verdadero gigante".
Jesucristo
es lo más valioso que tiene el cristiano, es el verdadero tesoro de la Iglesia.
Redescubrirlo, vivirlo y testimoniarlo constituye la verdadera sabiduría de la
vida, el auténtico «arte del vivir», la razón profunda y contagiosa de una
existencia que ha encontrado su verdadero sentido y destino. Y esta es la gran
y sublime belleza de la fe cristiana. Y proclamar esta verdad y difundir esta
belleza es el anhelo y la aspiración del Año de la Fe 2012-2013, que el Papa
Benedicto XVI nos anunció en el pasado mes de octubre y del que ya disponemos,
aparte de la carta apostólica Porta fidei, de nuevos elementos y orientaciones
pastorales, precisas y preciosas, que publicamos íntegramente en las páginas 24
a 29 de este mismo número de ECCLESIA.