Escrito por Jesús de las Heras - Director de ECCLESIA
miércoles, 16 de julio de 2008
PEREGRINOS
DE LA PAZ Y DE LA ESPERANZA
Jesús de
las Heras Muela Director de ECCLESIA (Enviado especial)
“Demasiado
frecuentemente, cuando numerosos jóvenes viajaban juntos era para hacer la
guerra. Pero vosotros habéis venido aquí como peregrinos de la paz”, subraya en
sus palabras de saludo el primer ministro australiano, Kevin Rudd,
católico practicante, a los jóvenes reunidos en Barangaroo en la tarde del
martes 15 de julio, en la celebración de apertura de la XXIII JMJ Sídney 2008.
Todos sabemos que Cristo nuestro Señor
es a menudo descrito como el Buen Pastor del salmo responsorial de hoy. Nos han
dicho que él nos guía a aguas tranquilas, reaviva nuestros espíritus decaídos y
nos permite descansar en paz. Profundizando en esta imagen, Jesús una vez
explicó que el buen pastor estaba preparado para dejar sus 99 ovejas e ir a
buscar la que se le había perdido. Hoy en día, pocos países tienen pastores que
cuidan de sólo 20 ó 30 ovejas, y en Australia con grandes granjas y rebaños, el
consejo de Nuestro Señor no es muy práctico.
El
Papa Benedicto XVI envió ayer su primer SMS durante la XXIII Jornada Mundial de
la Juventud (JMJ), dirigiéndose a sus destinatarios en 'slang', es decir, el
argot o jerga de los jóvenes, utilizando la letra 'u' por la palabra 'you' y
firmando como BXVI.
Jesús de las Heras Muela Director de ECCLESIA (Enviado especial)
Son las 23,20 horas en Sídney del martes 15 de julio. Esta tarde, mientras el sol se ponía sobre la bahía Jackson, dorando sus aguas en las que se refleja imponente y hermosa como siempre la Opera Housse, el cardenal George Pell, arzobispo de esta ciudad, presidía la misa de apertura de la XXIII JMJ. En su finalización, el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en nombre del Papa Benedicto XVI, declaraba oficialmente inauguradas las Jornadas, mientras los muchos miles de jóvenes y se fieles que llenaban la amplia explanada de Barangaroo –el muelle de la bahía- irrumpían en aplausos.