Queridos
hermanos y amigos: Por providencia de Dios, y a través de la llamada que hizo
sobre mi persona el Santo Padre Benedicto XVI, me han encomendado el ejercicio
del Ministerio Episcopal en la Iglesia de Ourense.
Deseo
que mis primeras palabras, que brotan espontáneas de mi corazón, lleguen a
todos y a cada uno de los hermanos y hermanas que a lo largo de este tiempo
–caminando en serena espera – habéis rezado por un obispo que hoy se hace
presente en mi persona…Pido a Dios Nuestro señor que me ayudéis a ser un Buen
Pastor para poder serviros como la Iglesia quiere y espera que lo haga.
Hay verdades fundamentales de la fe
cristiana que estamos acostumbrados a oír, y a las cuales prestamos nuestro
asentimiento como la cosa más normal del mundo. Sin embargo, en determinados
momentos, cuando las decisiones vitales han de basarse en la real aceptación de
lo que decimos creer firmemente, asoma una cierta desconfianza respecto de esas
verdades. Parece que se aceptan, pero
sin que ello comprometa demasiado la propia vida. Da la impresión, entonces, de
que por muy fundamentales que sean esas verdades, son más fuertes el miedo al
rechazo que puede provocar su exposición, o la duda de que vayan a producirse
los frutos en la medida y en el plazo que imaginamos o desearíamos. Vamos al
caso concreto.
La
modernidad ha consagrado los principios de la filosofía analítica como del
positivismo lógico, donde la pregunta sobre Dios es carente de sentido: “Dios no está, ni se le espera”.
Esto ha dado lugar a una mentalidad y praxis totalmente secularista que ha
llegado a filtrarse en algunos sectores de la misma comunidad cristiana. De
ahí, que desde el inicio de su pontificado Benedicto XVI haya querido situar a
la Iglesia en lo esencial
que es, la búsqueda de Dios y la aceptación de su revelación en Cristo como
Hijo de Dios vivo.
Nuestra Señora del Adviento es el título de la
carta semana de monseñor Vicente Jiménez Zamora, obispo de Santander,
correspondiente al domingo cuarto de Adviento(18-12-11)
Durante el tiempo de Adviento, que es el tiempo
mariano por excelencia, la liturgia de la Iglesia recuerda frecuentemente a la
Virgen María, como Hija de Sión y Madre de Esperanza.
Pensaba haber dedicado este artículo a
la glorificación de diez leoneses, jóvenes misioneros oblatos de María
Inmaculada que hoy mismo son declarados beatos junto con otros 12 compañeros de
hábito y un seglar martirizados en Paracuellos de Jarama. Su único delito fue
ser religiosos. Pero la muerte de otros 690 “santos inocentes”, camuflada bajo
la aséptica expresión “interrupción voluntaria del embarazo”, me obliga lleno
de tristeza a cambiar de tema.
Pensaba haber dedicado este artículo a la
glorificación de diez leoneses, jóvenes misioneros oblatos de María Inmaculada
que hoy mismo son declarados beatos junto con otros 12 compañeros de hábito y
un seglar martirizados en Paracuellos de Jarama. Su único delito fue ser
religiosos.
Pero la muerte de otros 690 “santos inocentes”
en nuestra región camuflada bajo la aséptica expresión “interrupción voluntaria
del embarazo”, me obliga lleno de tristeza a cambiar de tema. No es un triunfo
el que las cifras, similares a las de 2009, sean ligeramente inferiores a las
de 2008, 772 “interrupciones” o a las de 2006, 813. Tampoco es grato quedar los
segundos en la Comunidad Autónoma en este ranking, ni consuela el que las
protagonistas sean preferentemente solteras entre 20 y 30 años, ni que hayan
descendido los casos en menores de 25 años.
Monseñor
Ramón del Hoyo López, obispo de Jaén, escribe a los misioneros de su diócesis
una carta para felicitarles la Navidad, porque, como dice el obispo, son un
ejemplo para su Iglesia
“Como
en años anteriores mi primera carta de felicitación navideña es para vosotros.
Contiene la felicitación de todos los cristianos de Jaén a sus enviados para
anunciar, con su vida y sus palabras: que ‘en la Ciudad de David, ha nacido un
Salvador: el Mesías, el Señor’ (Lc 2,11); que el Niño Dios ha entrado en este
mundo y camina a nuestro lado; que se hace pequeño para hacernos realmente
grandes, a los divino, a todos los hermanos.
Catedral de Oviedo, sábado
10 de diciembre de 2011, festividad de Santa Eulalia de Mérida, patrona de la
archidiócesis oventense
Queridos hermanos y
amigos: paz y bien. Saludo con todo
afecto a los Señores, Obispos de las Diócesis hermanas que forman nuestra
Provincia Eclesiástica de Oviedo: Sr. Obispo
de Astorga, D. Camilo Lorenzo; Sr. Obispo de León, D. Julián López; Sr. Obispo
de Santander, D. Vicente Jiménez.
Igualmente al Sr. Arzobispo emérito de Oviedo, D. Gabino Díaz Merchán. Es un gesto de cercanía
fraterna, que agradezco muy de corazón, el que con motivo de la clausura de nuestro Sínodo
Diocesano, estas Diócesis hermanas se
hagan presentes a través vuestro.
En
el contexto de las fiestas de Santa Bárbara, patrona de la Artillería, y de la
Inmaculada Concepción de María, patrona de la Infantería y de otros estamentos
militares
La investigación sobre las
grandes tradiciones militares, cuando es seria y libre de prejuicios
ideológicos, constata el nexo de unión entre la Milicia y la Religión. Ello
responde a que el verdadero militar necesita una mística, una espiritualidad,
muy al contrario del clásico mercenario.